Fiestas y tradiciones


25 apr 07

Burgui revivirá el 29 de abril el tradicional descenso de las almadías

La localidad roncalesa de Burgui, en el Pirineo navarro, acogerá el próximo 29 de abril el Día de la Almadía, una de las tradiciones populares más concurridas de Navarra, que rememora los tiempos en los que los almadieros transportaban la madera, a través del río, desde el Valle de Roncal hasta Zaragoza.



Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2005, el Día de la Almadía es una oportunidad única para conocer el duro oficio de almadiero, desaparecido en la Comunidad Foral en 1952 con la construcción del embalse de Yesa y la mejora de las carreteras.

El principal atractivo de la jornada, organizada por la Asociación Cultural de Almadieros Navarros, es la bajada de las almadías por el río Esca. El descenso se realiza en tres rudimentarias barcazas construidas con los troncos de madera que hay que transportar. Las balsas son conducidas magistralmente por los almadieros a lo largo de los 6 kilómetros que unen el paraje de Olegia y el puente medieval de Burgui. Durante la demostración, los almadieros van ataviados con los trajes tradicionales de faena en los que no faltan los espalderos de piel de cabra para protegerse del frío.

El paseo en almadía por el río se completa con una serie de actos culturales, deportivos y folclóricos que se desarrollan durante todo el día, como exposiciones, feria de alimentos artesanos, actuaciones musicales, danzas, feria de artesanía, comida popular, proyecciones audiovisuales y deporte rural. Este año, el colectivo almadiero entregará del galardón denominado “Almadía de Oro” a los hermanos Pío y Julio Caro Baroja (este último ya fallecido) y a los Valles de Echo y Ansó.

Con esta distinción, se quiere reconocer la labor divulgativa que llevaron a cabo los hermanos Caro Baroja sobre los almadieros en el documental “Navarra, las cuatro estaciones”, que rodaron en 1970 y 1971. El reconocimiento a los Valles de Echo y Ansó responde a su contribución en la salida comercial que tuvo durante muchos año la riqueza forestal de los valles navarros. Por otro lado, la Denominación de Origen del Queso del Roncal aprovechará la jornada para presentar la nueva campaña 2007, que este año correrá a cargo del restaurante Josetxo de Pamplona.

Aunque la llegada de las almadías a Burgui está prevista para el mediodía, dada la gran afluencia de público se recomienda a los visitantes adelantar su llegada para evitar retenciones de vehículos y facilitar una mayor fluidez en el aparcamiento.

Esta jornada festiva es también un buen momento para visitar, en el Ayuntamiento de Burgui, el Museo de la Almadía, un excelente ejemplo de recuperación y conservación del patrimonio relacionado con el antiguo oficio de almadiero. Allí,  el visitante podrá conocer la historia de este oficio a través de fotografías, documentos, reportajes audiovisuales, modelos a escala y trajes de época, material expuesto siguiendo un orden didáctico que refleja el proceso de elaboración de las almadías: el trabajo en el bosque, el corte y arrastre de la madera, construcción de la almadía, descenso y vida del almadiero.

El Valle de Roncal y las almadías

El Valle de Roncal, formado por las localidades de Burgui, Garde, Isaba, Roncal, Urzainqui, Uztárroz y Vidángoz, es el territorio más oriental y alto de Navarra. Entre sus peculiaridades se encuentra la forma en que los roncaleses tenían de explotar y sacar la madera de sus masas forestales, es decir, fabricando las balsas denominadas almadías. Las almadías se construían con troncos debidamente alineados, enlazados entre sí y repartidos en varios tramos. Los troncos, de pino, abeto y ocasionalmente de haya, navegaban por los peligrosos cauces de los ríos pirenaicos, la vía más lógica pero también más arriesgada, para poder llevar la mercancía a través de los ríos Aragón y Ebro hasta Zaragoza e incluso Tortosa.

Del remoto origen de las almadías dan fe tanto el origen árabe de la palabra, que significa “balsa ligera”, como los documentos del siglo XIV que hacen referencia a estas embarcaciones que provenían de los valles aragoneses de Echo y Ansó. En el siglo XVIII, el Valle de Roncal entró en directa competencia con los valles del Alto Aragón, hasta tal punto que, entre 1764 y 1774 salieron del valle navarro más de 50.000 troncos. En el siglo XX, el tráfico almadiero se fue perdiendo a medida que se iban construyendo carreteras y los camiones sustituían a las tradicionales balsas.

La construcción del pantano de Yesa en 1952 supuso el punto y final a este oficio que se recuerda, cada año, gracias al impulso de la Asociación Cultural de Almadieros Navarros.

Más información en la página Web: www.almadiasdenavarra.com.