Fiestas y tradiciones


21 gen 09

Personajes coloristas y ritos ancestrales en los Carnavales de Navarra

Con la llegada del nuevo año, carboneros, mayordomos, osos o hartzas, brujas aulladoras, bandidos y fantasmas de tela de saco rellenos de hierba seca se convierten en los huéspedes más temidos por los vecinos de las localidades de la mitad norte de Navarra. Son los protagonistas indiscutibles de los Carnavales rurales, una fiesta colorista ligada a las danzas y rituales mágicos más ancestrales. Aunque en algunos pueblos los actos se adelantan al mes de enero, la mayoría de los espectáculos tiene lugar en los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza (22, 23 y 24 de febrero).



Carnavales de Lesaka y Unanua

En Navarra, el frío y la oscuridad del invierno dan paso en el mes de enero a la algarabía y al colorido de sus Carnavales rurales. Una de las primeras localidades en dar la bienvenida a Don Carnal es Leitza, que el domingo 25 de enero celebrará un desfile de carrozas y disfraces por las calles del pueblo. Al día siguiente, la tradicional cuestación por los caseríos pondrá el acento rural a la fiesta. También Sunbilla vivirá el 25 de enero una gran mascarada. El buen humor que caracteriza a sus vecinos y la imaginación de las comparsas participantes han convertido a este Carnaval en el más popular de la comarca del Bidasoa.

Algo más ruidosos son los Carnavales de Ituren y Zubieta. El famoso "zanpantzar" o desfile que protagonizan sus vecinos está marcado por el sonido de los cencerros que llevan los mozos ("ioaldunak" ) colgados a la cintura. Su misión es ahuyentar los malos espíritus y proteger los campos. El lunes 26 de enero los ioaldunak de Zubieta se desplazarán hasta Ituren haciendo sonar sus cencerros a lo largo de los cinco kilómetros que dura el recorrido. Al día siguiente, el desfile se realizará a la inversa, es decir, de Ituren a Zubieta. Otro de los aspectos más destacados de este antiquísimo ritual es la indumentaria de sus protagonistas. Los ioaldunak visten pantalón azul de Mahón, sayas blancas de mujer, calcetines de lana y pieles de oveja en la cintura, sobre las que se atan los "joareak" o cencerros, que pesan 3 o 4 kilos. En la cabeza llevan un sombrero cónico que adornan con cintas de colores y plumas de cola de gallo y en las manos, crines de caballo. La única diferencia entre las dos comparsas es que los de Ituren llevan además otra piel sobre el cuerpo.

En Lantz, un pequeño municipio situado entre los valles de Anué y Ultzama, se celebra uno de los espectáculos más coloristas y atractivos de Navarra. El acto central de la fiesta tendrá el 24 de febrero, cuando el bandido Miel Otxin, un gigante de tres metros de altura vestido con vivos colores, será ejecutado y quemado. Si asiste a este espectáculo tenga cuidado con los txatxos, figuras vestidas con llamativas ropas y con las caras cubiertas con telas y sacos, que increpan al público congregado con escobas y palos. También deberá huir de los herreros, que van provistos de calderos de fuego, martillos y herraduras y atacan al público con sus tenazas.

Con originalidad y buen humor viven en Goizueta los Carnavales. El martes de Carnaval, el 24 de febrero, se celebra el desfile más esperado por los vecinos. La comitiva está formada por los carboneros o zomorrok, que llevan sobre sus espaldas un odre adornado con cencerros y por los mozorrok, que van vestidos de blanco, con faja, pañuelo y boina roja. Durante el recorrido, los carboneros tiznan de negro las caras de las mujeres al restregarlas con las suyas. Cada cierto tiempo, el cortejo se reúne y baila la "zagi-dantza" , un baile lleno de piruetas.

En Lesaka, la fiesta tiene lugar el domingo de Carnaval (22 de febrero). Los personajes principales son los zaku zaharrak, una treintena de grotescos personajes embutidos en tres sacos de tela rellenos de hierba seca, que se cubren la cara con un pañuelo y portan una pizontzia (vejiga) con la que atizan al público. Los zaku zaharrak desfilan en fila india siguiendo la música de la banda municipal y acompañados de las mairus (mujeres tocadas con sombrero ancho y cubiertas de abundantes tiras multicolores) y los goitarrak (habitantes de los caseríos de las montañas).

En Bera los protagonistas del desfile que se celebra el domingo y el lunes de Carnaval, el 22 y el 23 de febrero, son los pastores y las nodrizas (chicos disfrazados de chicas). El cortejo se coloca en dos hileras y empieza a bailar. Durante la danza, las nodrizas lanzan a sus bebés (muñecos) al aire y los recuperan sanos y salvos. La comparsa va acompañada por el Rey Momo, un personaje vestido como un antiguo monarca que se traslada en carroza, el "alcalde", el "juez", el "cura", y el "militar".

Altsasu/Alsasua también celebra por todo lo alto la llegada de la Cuaresma. El martes 24 de febrero, las calles serán invadidas por los momotxorros, unos personajes de aspecto fiero que se dedican a atacar al público con sus horquillas y que van acompañados de un buen número de brujas aulladoras y fantasmas rellenos de hierba seca. El cortejo, que está presidido por un macho cabrío, finaliza su recorrido en la plaza Mayor donde un baile pone el punto final al espectáculo.

Aunque menos conocido, el Carnaval de Unanua es sinónimo de magia y de misterio. En esta pequeña localidad de Sakana, los protagonistas son los mamuxarros, una docena de jóvenes solteros que aparecen el martes de Carnaval (24 de febrero). Vestidos con camisa y pantalón blancos, cascabeles en la cintura y largas varas para fustigar al público, lo que les diferencia del resto de personajes son sus fantásticas caretas, construidas en hierro. Durante toda la tarde del martes, van atizando con sus varas a cuantos encuentran a su paso. El cortejo se completa con la figura de mutua (el mudo), una especie de chivato que avisa a los mamuxarros de hacia dónde huye el público. También lleva vara, pero como su función es despistar, va vestido de mujer.


Los Carnavales más urbanos

Aunque salpicados de elementos rurales, los Carnavales de Pamplona tienen un carácter más urbano. El viernes 20 de febrero, tras la lectura del pregón, dará comienzo un fin de semana festivo que culmina con la quema de María Trapo, un muñeco que representa a la malvada jefa de los francos que destruyeron el burgo de la Navarrería y que acabó quemada en su torre.

En la Ribera, la fiesta es especialmente vistosa en Tudela, donde los cipoteros, personajes con máscara y cabeza cubierta que arrojan caramelos, son los protagonistas indiscutibles. Los carnavales tendrán lugar los días 20, 21 y 22 de febrero.

En Cintruénigo, los zarramusqueros tomarán las calles del pueblo las tardes del sábado y domingo de Carnaval (21 y 22 de febrero). Su misión es muy sencilla: rociar con agua con azulete que llevan en sulfatadoras a cuantos pillan por el camino.

Más información en www.turismo.navarra.es y en el teléfono de información turística 848 420 420.