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01 api. 07

Tradiciones y emoción en la Semana Santa navarra

Paso de la última cena en Corella

Paso de la última cena en Corella
Las tradiciones y ritos religiosos de la Semana Santa en Navarra contribuyen al atractivo turístico de la Comunidad en estas fechas. Entre los de mayor arraigo y vistosidad, destacan el Volatín y la Bajada del Ángel, en Tudela, las multitudinarias procesiones de Corella y Pamplona, el Vía Crucis Viviente de Andosilla, la persecución y captura del Judas, en Cabanillas, y las danzas de los Bolantes de Luzaide-Valcarlos.

La ciudad de Tudela acoge en Semana Santa dos Fiestas de Interés Turístico Nacional que hunden sus raíces en el siglo XVI y que forman parte de la cultura local: el Volatín y la Bajada del Ángel. El día de Sábado Santo, a las 10 de la mañana, un muñeco articulado de madera (El Volatín) aparece en el balcón de la Casa del Reloj de la Plaza de los Fueros. Cuando el puro que porta le estalla en la boca, la figura es sometida a un frenético dance hasta que pierde sus vestimenta en un ceremonia sencilla y popular que recuerda la muerte desesperada de Judas Iscariote.

A las 9 de la mañana del domingo de Pascua de Resurrección, la misma plaza sirve de escenario para la Bajada del Ángel. El nombre del acto se debe a que un niño vestido de ángel y suspendido en una maroma, es deslizado para ir al encuentro de la imagen de la Virgen, cubierta por un velo negro signo de tristeza, que llega hasta la plaza en procesión acompañando al Santísimo Sacramento. El Ángel le retira el velo en señal de alegría por la resurrección de Cristo.

En Pamplona, los actos religiosos se suceden desde el viernes anterior al Domingo de Ramos, con el traslado de la Dolorosa, imagen de la Virgen muy venerada en la capital navarra, desde la iglesia de San Lorenzo hasta la Catedral. En Jueves Santo se renueva en la iglesia de San Agustín el Voto de las Cinco Llagas, en el que el Ayuntamiento renueva el voto que hizo en 1599 para librar de una peste a la ciudad. El acto más representativo del Viernes Santo es la Procesión del Santo Entierro, un acto silencioso  y austero en el que desfilan doce pasos. La imagen de Nuestra Señora de La Soledad, más conocida como "La Dolorosa", es una de las imágenes más relevantes.

El Viernes Santo de Corella es otro de los momentos cumbres de la Semana Santa navarra. Al mediodía, se escenifica en la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario la Función de las Siete Palabras, una representación muy emotiva en la que se interpretan las últimas siete frases de Jesús antes de su muerte con el acompañamiento de coro y orquesta. Ya por la tarde, las calles de Corella se llenan de foráneos y vecinos que acuden  a presenciar el desfile de pasos, declarado procesión de interés turístico nacional. Se trata de un impresionante desfile barroco, en el que destaca el Encuentro de Cristo con Cireneo y la Verónica, una escenificación de cómo Cristo fue ayudado a llevar la cruz y la Verónica le enjuagó las lágrimas.

La persecución de Judas es la celebración más popular de Cabanillas. La tradición, que se repite anualmente durante la mañana del Domingo de Resurrección, reproduce la huida del traidor y su posterior captura por los romanos con protagonistas de carne y hueso. El acto tiene lugar en la Plaza del Ayuntamiento. Allí está escondido Judas, que en un momento dado aparece para escapar de los soldados. Éstos lo persiguen pero Judas escapa una y otra vez. Al final lo capturan y, en el balcón de una casa, lo degüellan.

El Vía Crucis viviente de Andosilla escenifica en la mañana de Viernes Santo la pasión de Cristo por las calles de la localidad. Se trata de una tradición reciente que cuenta con la participación de una treintena de vecinos del municipio y numeroso público. El acto se inicia en la plaza de Los Fueros con el juicio de Pilatos ante los hebreos, interpretados por jóvenes quintos de la localidad. Tras cargar con una pesada cruz (de más de 100 kilos), Jesucristo llega a la plaza Lope del Val, escenario de la Crucifixión, que se representa con gran realismo. Los espectadores pueden seguir la emoción del momento gracias a que se instala un sistema de megafonía.

Los religiosos de los monasterios de San Salvador de Leire y La Oliva, en Carcastillo, viven la Semana Santa con oficios presididos por la oración y el recogimiento. Los cultos se llevan a cabo varias veces al día y en ellos se pueden escuchar los cánticos en gregoriano, que, según recuerdan los monjes, son formas de rezar y no conciertos.

Con aire más festivo y como parte de las celebraciones del Domingo de Resurrección, los Bolantes de Luzaide/Valcarlos interpretan en esa localidad pirenaica una de las danzas más llamativas y ancestrales de Navarra. Con sus magistrales saltos, sus cascabeles y su vistosa indumentaria llenan de color las calles de este pueblo. La comitiva recorre el barrio de Pekotxeta, cruza la frontera, visita la vecina Arneguy y vuelve para interpretar en el frontón sus espectaculares bailes.

 

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