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30 urt. 06

Magia y tradición en los Carnavales de Navarra

Momotxorros de Alsasua

Momotxorros de Alsasua
Hablar de Carnavales en Navarra es hablar de danzas y de rituales mágicos, de espectáculos coloristas que recuperan las costumbres más arraigadas de los pueblos rurales. Carboneros, brujas aulladoras, fantasmas de tela de saco rellenos de hierba seca, famosos bandidos, el oso o hartza, mayordomos … son algunos de los personajes que todos los años toman las calles de los pueblos de la mitad norte de Navarra para anunciar la llegada de la Cuaresma. La mayoría de los actos festivos se celebran en los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza (18, 19 y 20 de febrero)

La localidad navarra de Arantza es la encargada de inaugurar el calendario carnavalesco del mes de febrero. Los jóvenes del pueblo se visten de blanco y con pañuelo y se colocan pompones o mechones de papel de colores en la espalda. Según manda la tradición, los mozorro zuriak, nombre con el que son conocidos, recorren los barrios y caseríos el jueves y viernes (8 y 9 de febrero) para realizar la cuestación con la que abastecer las reuniones gastronómicas del fin de semana.

Uno de los lugares que merecen una visita en Carnavales es Lantz. En este pequeño municipio situado entre los valles de Anué y Ultzama se celebra uno de los espectáculos más coloristas de Navarra. El acto central tiene lugar al caer la tarde del martes de Carnaval, el 20 de febrero, cuando el bandido Miel Otxin es ejecutado y quemado. Los txatxos, figuras vestidas con llamativas ropas y con las caras cubiertas con telas y sacos, increpan con sus escobas y palos al público congregado, al tiempo que emiten fuertes alaridos. Mientras, el zaldiko o caballito arremeterá contra el gordinflón Ziripot, una grotesca figura embutida en un saco relleno de heno y con la cabeza tapada con harapos.

Los herreros, provistos de calderos de fuego, martillos y herraduras también molestarán al público con sus tenazas y sardes. Detrás de esta comparsa aparecerá el bandido Miel Otxin, un gigante de tres metros de altura vestido con vivos colores que, tras recorrer dos veces el pueblo, llegará al frontón donde morirá de dos disparos de escopeta. Existe también la posibilidad de contemplar el cortejo sin grandes aglomeraciones y con la luz del día el lunes de Carnaval, 19 de febrero hacia las 13:30 horas, cuando todos los personajes recorren el pueblo antes de comer.

Alsasua también es famosa por las representaciones que se organizan durante los Carnavales. Al caer la tarde del martes de Carnaval, el 20 de febrero, las calles son invadidas por los momotxorros, unos personajes de aspecto fiero que se dedican a atacar al público con sus horquillas y que van acompañados de un buen número de brujas aulladoras y fantasmas rellenos de hierba seca. El cortejo, que está presidido por un macho cabrío, finaliza su recorrido en la plaza Mayor donde un baile pone el punto final al espectáculo. Aunque el día grande es el martes, pequeños y mayores disfrutan de la fiesta durante dos fines de semana. Los niños celebran el Carnaval txiki el 17 y 18 de febrero y los adultos retrasan el Carnaval hasta el fin de semana del 24 y 25 de febrero.

También en la localidad de Goizueta celebran con originalidad y buen humor estas fiestas, especialmente el martes de Carnaval, 20 de febrero. La comitiva está formada por dos personajes principales: los carboneros o zomorrok, que llevan sobre sus espaldas un odre adornado con cencerros y los mozorrok, que van vestidos de blanco, con faja, pañuelo y boina roja. Durante el recorrido, los carboneros tiznan de negro las caras de las mujeres al restregarlas con las suyas. Cada cierto tiempo, el cortejo se reúne y baila la zagi-dantza, un baile lleno de piruetas.

En Lesaka la fiesta tiene lugar el domingo de Carnaval, que este año se celebrará el 18 de febrero. Cuando cae la tarde las calles de este pueblo reciben la visita de los zaku zaharrak, una treintena de grotescos personajes embutidos en tres sacos de tela rellenos de hierba seca, dos en las piernas y uno en el cuerpo. Se cubren la cara con un pañuelo, llevan sombrero de paja y portan una pizontzia (vejiga), con la que atizan al público. Los zaku zaharrak desfilan en fila india siguiendo la música de la banda municipal acompañados de las mairus (mujeres tocadas con sombrero ancho y cubiertas de abundantes tiras multicolores) y los goitarrak (habitantes de los caseríos de las montañas).

En Bera los protagonistas del desfile que se celebra el domingo y el lunes de Carnaval, el 18 y el 19 de febrero, son los pastores y las nodrizas, siendo esta últimas chicos disfrazados de chicas. El cortejo se coloca en dos hileras y empieza a bailar. Durante la danza, las nodrizas lanzan a sus bebés (muñecos) al aire y los recuperan sanos y salvos. La comparsa va acompañada por el Rey Momo, un personaje vestido como un antiguo monarca que se traslada en carroza, el “alcalde”, el “juez”, el “cura”, y el “militar”.

La tradición juega un papel muy importante en los Carnavales de Arizkun. La comparsa está formada por un oso (hartza), cubierto de pies a cabeza por pieles de carnero, sus cuidadores, viejas encorvadas, vecinos cubiertos con máscaras, fantasmas y una pareja de novios que simulan una boda. La representación, que este año será el 20 de febrero por la mañana, es sencilla y a la vez impresionante. El oso lucha por librarse de sus domadores y, cuando lo consigue, arremete contra todo aquel que se le pone delante. La fiereza del oso contrasta con la elegancia de la Sagar Dantza (la danza de la manzana), que se baila por la tarde. Los cuatro mayordomos del Carnaval, que se encargan de la organización de todos los festejos, ejecutan con manzanas en las manos este bellísimo y lírico baile, que constituye un homenaje a la primavera.

Aunque menos conocido, el Carnaval de Unanua es tal vez el más extraño y misterioso. En esta pequeña localidad de Sakana (al noroeste de Navarra), los protagonistas son los mamuxarros, una docena de jóvenes solteros que invaden las calles del pueblo el martes de Carnaval (20 de febrero). Su vestimenta no difiere mucho de la de otros carnavales: camisa y pantalón blancos, cascabeles en la cintura y largas varas para fustigar al público. Lo que convierte en única la fiesta pagana de Unanua son las fantásticas caretas de los mamuxarros, construidas en hierro. Durante toda la tarde del martes, estos personajes van atizando con sus varas a cuantos encuentran a su paso. El cortejo se completa con la figura de mutua (el mudo), una especie de chivato que avisa a los mamuxarros de hacia dónde huye el público. También lleva vara, pero como su función es despistar, va vestido de mujer.

Carnavales en La Ribera

También en el sur de Navarra la fiesta pagana se vive de manera especial. En Tudela, los cipoteros, personajes con máscara y cabeza cubierta que arrojan caramelos, son los protagonistas indiscutibles. Acompañados de los capirotes, recorren las calles el viernes anterior al Miércoles de Ceniza (16 de febrero), y el martes de Carnaval (20 de febrero).

En Cintruénigo, los zarramusqueros toman las calles del pueblo las tardes del sábado y domingo de Carnaval (17 y 18 de febrero). Su misión es muy sencilla: rociar con agua con azulete que llevan en sulfatadoras a cuantos pillan por el camino.

No podemos olvidar que varias localidades navarras adelantan el Carnaval al mes de enero como es el caso de municipios como Ituren y Zubieta, donde los vecinos protagonizan, a finales de enero, un vistoso y sonoro desfile denominado zanpantzar, o los municipios de Huitzi, Sunbilla y Leitza.

En definitiva, los Carnavales en Navarra se convierten en una inmejorable excusa para conocer las costumbres de numerosos pueblos navarros que han sabido conservar de manera ejemplar sus tradiciones.

Para ampliar información sobre Navarra:  www.turismonavarra.es

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