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El puente sobre el Ebro de Tudela es la antesala del interesante legado artístico dejado por musulmanes, judíos, mozárabes y cristianos. Un paseo cruzando sus 17 arcos ojivales nos ofrece una fabulosa perspectiva de la ciudad, presidida por la catedral de Santa María.

Se construyó en la Edad Media, obra pues medieval, probablemente sobre una construcción previa musulmana, y a lo largo de su historia ha sufrido múltiples remodelaciones para resistir el embate del Ebro, el río más caudaloso de Navarra, que riega una fértil ribera donde las huertas tiñen de color la tierra árida del sur y de intenso sabor los platos típicos de la región.

El puente del Ebro es la primera muestra de arquitectura civil medieval que se puede encontrar en Tudela, si entra a la ciudad por la NA-134 que viene de Pamplona. Cuenta con 17 arcos ojivales de medio punto y 360 metros de longitud y ofrece una de las mejores vistas de la capital de la Ribera, al sur de Navarra. Su importancia estratégica fue tan grande que Tudela lo tomó como símbolo y blasón de la ciudad.

Su construcción está estrechamente ligada a la historia y al origen de Tudela. Fueron los árabes quienes, una vez encontrado un lugar de asentamiento a su medida, con tierras fértiles y una estratégica posición, fundaron la ciudad en el siglo IX. Más adelante, en el ánimo de controlar el paso de una orilla del río a la otra, se levantó el puente, clave para hacer frente a una posible invasión así como para facilitar el tránsito de mercaderes y agricultores.

En sus orígenes, el puente del Ebro contaba con tres torreones de vigilancia, uno en cada extremo y el de mayor altura en el centro. En el siglo XIX desaparecieron y actualmente en su lugar encontrará dos filas de farolas que sustituyen a aquellas emblemáticas torres.

A causa de las guerras, las riadas o, simplemente, del paso del tiempo se han efectuado numerosas remodelaciones. La reforma más importante tuvo lugar en el año 1985, cuando se consolidaron los pilares y se amplió la calzada. Un paseo por el puente le permitirá imaginar el pasado histórico de esta ciudad que permaneció 300 años bajo el dominio árabe y en la que convivieron durante años árabes, cristianos y judíos.

Al otro lado del puente le espera un patrimonio cultural: la románica iglesia de la Magdalena, la catedral de Tudela, el palacio Decanal o el palacio del Marqués de San Adrián, entre otros edificios. También descubrirá una rica gastronomía basada en los cultivos de la fértil huerta de la Mejana de Tudela: no deje de probar la menestra de verduras.
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Ubicación

Observaciones

El puente es de estilo medieval.

Fechas, horarios y precios confirmados salvo modificaciones de última hora.