Pelota
Es sin duda el deporte rural por antonomasia de la comunidad. Así Navarra ha sido y es cantera de renombrados pelotaris entre los que cabe mencionar a Retegui, Arretxe, Galarza, Bengoetxea, los hermanos Olaizola, Eugi, Martínez de Irujo o Abel Barriola entre otros.
Esta tradición está tan arraigada que son pocos los pueblos que no cuentan con un frontón entre sus calles, algunos de ellos incluso ubicados en edificios de arquitectura tradicional como es el caso del “Trinquete” de Elizondo. En general, en todos ellos es posible jugar realizando previamente una reserva.
En todos los frontones se llevan a cabo torneos en distintas categorías y modalidades: mano, pala, cesta punta, trinquete, remonte, etc. Cada una de ellas constituye un espectáculo diferente que requiere elementos y frontones de distinto tipo, aunque siempre con un denominador común que es la pelota, que sigue fabricándose artesanalmente. Entre los campeonatos más famosos, cabe destacar el que se celebra de agosto a octubre en el frontón Leku-Ona de Mezkiritz, conocido como bost kirol (cinco juegos en euskera, por la posibilidad de ver cinco modalidades: paleta goma, paleta cuero, pala corta, xare y mano). De cualquier modo, el calendario pelotazale abarca prácticamente todo el año.
Al igual que en otros deportes rurales, también en la pelota se da el fenómeno de apuestas . Esta vieja tradición, por la que se pedieron tierras, ganados y caseríos, se ha convertido en uno de los elementos singulares del espectáculo alcanzando su máxima expresión en la final manomanista.
Para asistir como espectador a alguno de los grandes frontones es necesario abonar una entrada con precio variable según el campeonato y la categoría de los partidos, oscilando entre 10 y 50 euros, si bien en las grandes finales las tarifas pueden incluso triplicarse.
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