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Carrusel de imágenes presentando Navarra

Algo más que aves...

Además de las aves, Navarra atesora una gran diversidad y riqueza natural por descubrir, tanto por su geología, su vegetación o su fauna.

La confluencia de las influencias atlántica, mediterránea y alpina es única en toda Europa y favorecen la existencia de múltiples hábitats exclusivos que albergan una combinación de especies de gran interés en un territorio de apenas 10.000 kilómetros cuadrados.

Este hecho se refleja en una vegetación rica y que varía radicalmente en pocos kilómetros de distancia. Así, se han catalogado más de 2.500 especies y subespecies vegetales entre las que hay al menos 260 endemismos ibéricos y locales. Uno de los grupos de especies que más interés despiertan son las orquídeas, de las cuáles en Navarra se han registrado más de 70 taxones diferentes, incluyendo especies como la orquídea mono, la orquídea abeja-espejo, la orquídea avispa, la orquídea de flores laxas y tantas otras. También merecen especial atención la flora de montaña y la de las áreas esteparias del sur de Navarra.

Navarra es aún un territorio en el que existe mucho que descubrir y prueba de ello es la poca información disponible sobre sus invertebrados. Sabemos algo más de algunos insectos llamativos como son los lepidópteros (mariposas) y los odonatos (libélulas). Entre las primeras existen algunas joyas como la mariposa isabelina y la mariposa Apolo, pero no hay que olvidarse del interesante colectivo de especies de montaña que habitan en la mitad norte de nuestro territorio. Entre los odonatos ya se han registrado más de 50 especies, entre las que destacan algunas como el Cordulegasterboltonii. La existencia de amplios bosques maduros favorece además la presencia de algunos coleópteros (escarabajos) de la madera que están amenazados tales como la Rosalia alpina o el ciervo volante.

Entre los anfibios y reptiles encontramos también especies interesantes tales como el tritón alpino, la rana pirenaica, la rana ágil, el lagarto ocelado, la culebrilla ciega, el eslizón ibérico o la lagartija cenicienta.

La representación de los grandes mamíferos resulta más escasa en la actualidad: jabalí, ciervo y corzo son los más frecuentes. Al rebeco pirenaico se le puede encontrar en algunas de las montañas más elevadas y el oso pardo aparece ocasionalmente procedente de otras áreas del Pirineo, si bien resulta prácticamente imposible de ver. Más interesante resulta el conjunto de mamíferos de mediana y pequeña talla destacando el visón europeo (para quien Navarra resulta uno de los principales refugios en Europa Occidental), el turón común o el Desmán del Pirineo. Existen otros como la marta, el armiño, la gineta y la extensa comunidad de murciélagos que son a su vez de gran interés.