En el año 814, el eremita Paio descubre en Galicia la tumba de Santiago el Mayor y Compostela se convierte en un punto de referencia para la cristiandad.
Como un imán semejante a Roma y Jerusalén, Compostela atrae a caminantes que desde todos los puntos del planeta para ganar el perdón de sus culpas, como se cuenta que hizo el propio emperador Carlomagno, a quien la tradición popular ha convertido en inaugurador de la ruta jacobea.
Los reyes de Navarra contribuyeron de forma decisiva a la consolidación definitiva del Camino de Santiago que existe en la actualidad. Por razones de política territorial y estrategia militar, el rey Sancho Garcés III el Mayor junto con sus antecesores recondujeron el camino que seguía la vía romana de la Burunda y otros caminos de Vizcaya y el norte de Burgos hacia el llano de la Rioja. Él y sus sucesores contribuyeron también de forma decisiva al florecimiento del arte románico y a la penetración de la influencia cluniacense a ambos lados del Camino, así como a la seguridad de los peregrinos, promoviendo la construcción de hospitales y monasterios a lo largo de toda la ruta jacobea que atraviesa Navarra.
A partir del siglo XVI, las guerras de religión y el nacimiento del protestantismo hicieron que la ruta jacobea decayese. En la primera mitad del siglo XV hubo años en los que prácticamente no hubo peregrinos.
El resurgir del Camino se produjo en el siglo XX, a partir de los años setenta. En ello influyó el interés de las administraciones, las visitas del Papa a Santiago, la aparición de asociaciones y cofradías y su declaración como Patrimonio de la Humanidad en 1993.
Enriquecimiento cultural y artístico
Este fluir constante de hombres de distinta condición social y origen geográfico a lo largo de los siglos supuso un enriquecimiento cultural y artístico, además de económico, para los pueblos navarros. Iglesias, ermitas, monasterios y hospitales, muchos de los cuales perduran en la actualidad, se fueron construyendo a lo largo del camino y en muchas de estas edificaciones intervinieron artistas extranjeros.
En cuanto a la motivación para hacer el camino, existe diversidad de opciones. Unos lo hacen con profundo sentido religioso y penitencial, otros como una experiencia vital, otros con ánimo cultural, otros deportivo... A pesar de las diferencias entre los peregrinos, siempre suele haber una motivación común: la necesidad de apartarse de la vida cotidiana y darse un tiempo y un espacio para reflexionar.