Fiestas y tradiciones


24 mar 15

Semana Santa en Navarra, tradiciones arraigadas y mucho más

Vivir la Semana Santa en Navarra es vivir ritos y costumbres de más de cuatro siglos de antigüedad. Algunos de los más representativos tienen lugar en La Ribera. En Corella, su famosa procesión del Viernes Santo tendrá este año un brillo especial, ya que la Semana Santa de la localidad ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico de Navarra. Muy cerca de allí, en Tudela, los actos religiosos de El Volatín y la Bajada del Ángel, abarrotarán un año más la plaza de los Fueros. Otras opciones igualmente interesantes son las propuestas religiosas y culturales de Pamplona, Cabanillas o Luzaide-Valcarlos.



Procesión de Corella

Este año Corella va a vivir de una forma muy especial su Semana Santa. Apenas tres semanas antes de su celebración, el Gobierno de Navarra la ha declarado Fiesta de Interés Turístico de Navarra. Si todavía no la conoce, acérquese a la localidad el Viernes Santo (3 de abril) y disfrute de la escenificación que tiene lugar a las 12:00 horas en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario: la Función de las Siete Palabras, una representación muy emotiva en la que se interpretan las últimas siete frases de Jesús antes de su muerte con el acompañamiento de coro y orquesta. Ya por la tarde, las calles de la localidad son testigos de su famoso desfile de pasos barrocos, declarado Procesión de Interés Turístico Nacional.

En Tudela, los actos religiosos por excelencia se celebran el sábado y el domingo. Todos los años, vecinos y visitantes acuden en masa a la plaza de los Fueros de la capital ribera para presenciar El Volatín y la Bajada del Ángel, declarados Fiestas de Interés Turístico Nacional cuyo origen se remonta al siglo XVI. El Sábado Santo (4 de abril), a las 10 de la mañana, un muñeco articulado de madera, conocido como El Volatín, aparece en el balcón de la Casa del Reloj. Cuando el puro que lleva en la boca le estalla, la figura comienza a dar vueltas frenéticamente hasta que pierde sus vestimentas en un rito popular que recuerda la muerte desesperada de Judas Iscariote.

La misma plaza sirve de escenario para acoger la segunda cita religiosa destacada de la capital ribera: la Bajada del Ángel. A las 9 de la mañana del Domingo de Resurrección (5 de abril), una niña vestida de ángel (Alba Garde) “volará” por la plaza de los Fueros, deslizándose por una maroma para quitar el velo enlutado a la Virgen y decirle: “Alégrate María, porque tu hijo ha resucitado”.

La estancia en Tudela se puede completar con una visita al claustro de la catedral, que ha abierto sus puertas tras un largo periodo de restauración. Los sábados por la mañana se ofrecerán visitas guiadas gratuitas en las que se explicarán con todo detalle el significado de los capiteles.

Conciertos de música sacra en Pamplona

En Pamplona, el acto religioso más representativo es el desfile del Viernes Santo. A las 19:30 horas, la Procesión del Santo Entierro parte la sede de la Hermandad de la Pasión del Señor, en la calle Dormitalería, y sus doce pasos desfilan por las principales calles del casco viejo acompañados de mozorros, portadores, romanos, soldados y el pueblo judío.

La Semana Santa en Pamplona viene acompañada de un ciclo cultural, que comenzó el lunes 21 de marzo y se prolongará hasta el 2 de abril, con 14 conciertos de música sacra y tres conferencias de cine y fotografía. Los recitales, que correrán a cargo de la Coral de Cámara de Navarra, la Coral San José Abesbatza, La Pamplonesa, la Federación de Coros de Navarra y la Coral de Cámara de Pamplona, tendrán como escenario diversas iglesias de la ciudad y la entrada a casi todos ellos será libre. Destaca la realización el 1 de abril del Gran Miserere, de Hilarión Eslava, en la catedral, con más de 100 cantantes y una orquesta.

Otros actos de interés son el Vía Crucis Viviente de Andosilla, que escenifica la pasión de Cristo por las calles de la localidad y tiene lugar el Viernes Santo; y dos eventos religiosos que se celebran el Domingo de Resurrección (5 de abril): la Captura de Judas, tiene lugar en Cabanillas y data del siglo XIX; y los Bolantes de Luzaide/Valcarlos, que interpretan en esa localidad pirenaica una de las danzas más llamativas y ancestrales de Navarra.