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Regata del Bidasoa y Malerreka

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Río Bidasoa
La Regata del Bidasoa comprende el territorio atravesado por el salmonero río Bidasoa, que le da nombre y que desemboca en las cercanas aguas del mar Cantábrico. Marcando el límite sur se asienta la comarca de Malerreka formada por los valles de Santesteban y Basaburua Menor. Ambas zonas se encuentran en el noroeste navarro, allí donde el Pirineo navarro ofrece su cara más amable, donde las montañas pierden altura hasta hundirse en el mar. Comarcas cuyas laderas siempre verdes aparecen recubiertas de helechos y salpicadas de caseríos y donde misteriosos bosques de hayas, robles y castaños son surcados por arroyos y riachuelos.

Además de sus memorables paisajes, es la Navarra donde perviven leyendas y costumbres ancestrales como la centenaria caza de palomas de Etxalar o los curiosos carnavales de Ituren y Zubieta. Es la Navarra de "los Valles Tranquilos". Merece la pena recorrer todos sus pueblos, en algunos de los cuales residieron familias ilustres como los Baroja en Bera. La arquitectura rural de esta zona está perfectamente integrada en el paisaje natural. Piedra y madera moldean caseríos con balconadas y grandes aleros, palacios medievales y torres-linaje como la de Kasherna o Zabaleta de Lesaka.

La proximidad a la Costa Vasca, favorece un clima suave que propicia el cultivo del kiwi o las palmeras. En definitiva, un entorno idóneo para el senderismo, la tranquilidad y la cultura.

La Regata del Bidasoa está situada en la zona más septentrional de Navarra al oeste de los Pirineos Atlánticos. La recorre de un extremo a otro el Bidasoa. Este río truchero y salmonero es corto, rápido y caudaloso. Nace en el término de Erraztu y hasta Oronoz-Mugaire se denomina aún río Baztan. En su recorrido recoge las aguas de multitud de ríos y regatas, muy comunes en esta zona pirenaica. Tras abandonar tierras navarras, marca la frontera guipuzcoana entre España y Francia a lo largo de 10 kilómetros. Desemboca en el mar Cantábrico, en las inmediaciones de Hondarribia.

El río Bidasoa ofrece la posibilidad de pescar trucha y salmón. Aunque la temporada del salmón se extiende generalmente desde mediados de marzo hasta mediados de julio, se cierra automáticamente con la captura número 50. Siguiendo su curso se puede disfrutar de otro atractivo natural: la Vía Verde del Bidasoa. Un camino que aprovecha el trazado del antiguo ferrocarril. Un paseo llano y pavimentado en varios tramos que recorre los 27,7 kilómetros que unen Endarlaza y Doneztebe/Santesteban. El trazado atraviesa 8 túneles acondicionados con iluminación y no reporta ninguna dificultad para viandantes y cicloturistas.

En torno a este río se asientan bellas localidades, caracterizadas por sus grandes caseríos diseminados en un paisaje de intenso color verde que acoge frondosos bosques de pinos, hayas y castaños. Coquetos pueblos que combinan en su arquitectura lo señorial con lo tradicional y que merecen ser visitados por el colorido y aspecto de sus casas, generalmente con tejado a dos aguas y fachadas recorridas por cuidadas balconadas y grandes aleros.

Estamos en la comarca de Cinco Villas o Bortziriak. Bera, Lesaka, Igantzi, Etxalar y Arantza. 5 pueblos con categoría histórica de villas y cuya personalidad ha estado marcada por su proximidad a las fronteras y la existencia de las primeras ferrerías.
Bera cuenta con interesantes edificios señoriales como la Casa Itzea, propiedad de la familia Baroja, donde el escritor e historiador Julio Caro Baroja desarrolló gran parte de su obra. Lesaka destaca por su bella colección de casas, caseríos y la parroquia de San Martín de Tours, un templo de características renacentistas y barrocas que data del siglo XVI.

Igantzi, la más pequeña de las cinco villas, guarda con celo su preciado tesoro: la ermita de San Juan Bautista, cuyo interior es una cueva enclavada en la Reserva Natural de San Juan Xar. La creencia popular atribuye poderes curativos al agua que mana de este lugar. Una reserva poblada de fresnos, robles, tilos y avellanos y único lugar de la Península Ibérica donde el Carpe nace de forma natural.

Arantza, antigua villa de realengo y por último, Etxalar. Remarcable por su cuidado caserío, por las estelas del atrio de la iglesia de la Asunción, el cementerio más misterioso de Navarra y por sus palomeras, que en época de caza atraen a multitud de aficionados para contemplar la pasa de la paloma.

Malerreka
Al sur del Bidasoa se halla la comarca de Malerreka. Este territorio, bañado por los ríos Ezkurra y Ezpelura, se caracteriza por sus bosques de robles y hayas y una multitud de serpenteantes regatas. Los municipios que lo conforman son: Beintza-Labaien, Doneztebe/Santesteban, Elgorriaga, Ituren, Zubieta, Urrotz, Oiz, Donamaría, Sunbilla, Ezkurra, Eratsun y Saldias.

Entre Urrotz y Beintza-Labaien se localizan los embalses de Leurtza. Fueron construidos en 1920 y hace veinte años se constituyeron en espacio natural recreativo. Un bello camino alrededor de los lagos permite conocer este hermoso paisaje montañés salpicado de merenderos y bosques de hayas.

En Zubieta puede visitarse un molino que ha estado funcionando durante siglos y, tras convertirse en ecomuseo, continúa proporcionando harina para el consumo a cambio de laka o pago en especie. Muy cerca aguarda Donamaría con su imponente torre de Jauregia, coronada con una interesante cubierta de madera.

Gastronomía
La trucha común y el escasísimo salmón son dos de los manjares de la mesa en esta zona. Las carnes, especialmente la de vacuno, también adquieren gran reconocimiento. Y no hay que olvidar las piezas de origen cinegético como el jabalí, la liebre o la paloma, protagonista ésta de las Jornadas gastronómicas de Caza que se celebran todos los años en Etxalar durante los meses de octubre y noviembre. Por último, otro de los estandartes de la zona es el queso de Denominación de Origen Idiazabal, de sabor pronunciado, fuerte, medianamente picante y muy mantecoso.

Fiestas y tradiciones
Las gentes de estos recogidos valles han sabido conservar sus tradiciones siendo capaces de retornar al pasado con la celebración de fiestas tan pintorescas como los carnavales de Ituren y Zubieta. En ellos, los zantpantzar ahuyentan a los malos espíritus y bendicen y purifican las tierras.

Ejemplo de este apego a las costumbres ancestrales es la caza de palomas de pasa de Etxalar. Un espectáculo único en el que el arte del engaño tiene mucho protagonismo. En otoño se organizan visitas guiadas a las palomeras. Además, en todas las fiestas patronales están presentes la música, la cultura, la danza y los deportes rurales, los trabajos habituales de los caseríos convertidos en actividades deportivas. Como muestra de bailes típicos es imperativo citar las del río Onín en las fiestas de San Fermín de Lesaka.
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Ubicación

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