
Otoño 2009
"El Ebro vio que por el camino por donde él iba, venían 6 peregrinos con sus bordones" (escribió Cervantes). Siga su cauce por un periplo lleno de contrastes: fértiles sotos y desérticos paisajes; conchas y bordones ó torres mudéjares y barrios judíos; cuevas trogloditas y palacios señoriales; bailes ancestrales y aves peregrinas.
Una ruta que sigue los pasos del río Ebro hacia Santiago de Compostela atravesando la Ribera, el sur de Navarra.
29 de septiembre, Paloteado de Cortes
3-4 de octubre, Día de la gastronomía navarra de Cintruénigo
5 de octubre, Feria de artesanía de Peralta
12 de octubre, Feria del caballo, artesanía y alimentación de Marcilla
28-29 de noviembre, Certamen de Jotas de Tudela
15-19 de diciembre, Semana agrícola con degustación de productos, charlas y conciertos
Establecimientos hoteleros, casas rurales y sorprendentes propuestas como las cuevas de Valtierra y Arguedas que les permitirán convertirse en trogloditas del siglo XXI. Acceda al buscador del alojamiento de la Ribera.
Esta es la zona de las verduras por excelencia. La menestra es el plato estrella, pero otras suculencias como los cogollos, las alcachofas o los espárragos le ayudarán a reponer fuerzas para continuar descubriendo este "Reyno". Acceda al buscador de restaurantes de la Ribera.
Artesanía y regalos gastronómicos como las conservas con denominación, los cafarales, los buñuelos de Corella o las trenzas de Cascante y bebidas como los vinos y moscateles. Acceda al buscador de compras de la Ribera.
Cascante, spa, arcos y aves: retales del pasado de esta localidad han quedado grabados en sus calles y edificios. Así, cual romano de “Cascantum”, podrá relajarse en sus termas, es decir, en el centro termolúdico. Otro de los rincones para no perderse es la arquería de ladrillo que une la basílica de la Virgen del Romero del siglo XVII con el núcleo urbano. Con la llegada del otoño, la laguna de Lor, a 3 kilómetros de la localidad, ofrece cobijo a aves nidificantes y de paso, por lo que será una buena oportunidad para dar un paseo y observar a las reinas de los cielos chapoteando en este enclave natural. [+ info]
Monteagudo al atardecer: a los pies del Moncayo, en los confines de Navarra se alza este pueblo señorial. Desde la zona de las Eras Altas, la parte más alta del pueblo, podrán contemplar cómo las casitas blancas del laberíntico casco urbano van coloreándose con los matices crepusculares. El perfil horizontal de Monteagudo se quiebra ante la presencia del palacio del marqués de San Adrián, con su peculiar pozo abierto en la roca y por la iglesia de Santa María Magdalena, cuya torre mudéjar recuerda el pasado árabe de la Ribera. [+ info]
Tudela judía, capital de la Ribera: la Tudela actual invita a recorrer sus calles saboreando la mezcla de culturas que la han ido poblando centuria a centuria. Fundada por los árabes en el siglo IX, durante siglos mezquitas, iglesias y sinagogas convivieron en las calles tudelanas. La Judería Vetula le conducirá por un laberinto de calles estrechas llenas de recovecos, fachadas constreñidas y altas coronadas por aleros mudéjares. Estas características están presentes en la calle Benjamín de Tudela, la plaza de la Judería, los Hortelanos, la Fuente del Obispo, el Paseo del Castillo, San Miguel, Pelaires, Cortapelaires, San Pedro, Tres Esquinas, y el puente de Yeseros. Además, acceda a la capilla-sinagoga “la Escuela de Cristo”, en el interior del claustro de la Catedral: planta rectangular, coro sobreelevado para las mujeres, decoraciones de celosías de madera y esgrafiados de inspiración almohade. [+ info]
Cortes, confines navarros: en la localidad más meridional de Navarra, se alza un castillo del siglo XII con su airosa torre prismática coronada por almenas y matacanes. La construcción medieval fue reformada en el siglo XIX tal como revelan sus arcos apuntados y sus interiores neogóticos. En la antigua huerta del castillo se asienta hoy un coqueto parque de gran belleza donde habitan patos, ocas y cisnes. [+ info]
El Bocal: obra de ingeniería del siglo XVI construida para regar las áridas tierras del valle del Ebro. La vieja presa y el palacio de Carlos V cuentan ya con 5 siglos de edad, al igual que el centenario roble de 33 metros de altura. En la actualidad, se trata de un bucólico rincón en el que pasear a orillas del río. [+ info]
Funes, el abrazo de dos ríos: uno de los rincones más singulares de la Ribera, una atalaya perfecta que en días claros permite avistar el Moncayo y los Pirineos. Un barranco donde se despeñó un rey y que preside la confluencia de los ríos Arga y Aragón. Una senda balizada conduce hasta el acantilado, aunque es preciso andar con precaución. [+ info]
San Adrián, atalaya medieval: vigilaba antaño la frontera del Ebro. Merece la pena subir a pie hasta la Villa, antiguo barrio de San Adrián donde el perfil barroco de su iglesia saluda al visitante. Desde allí las vistas sobre los sotos o las misteriosas cuevas sobre el río Ega resultan muy llamativas. Un paseo por la localidad le mostrará una bella estampa compuesta a base de altas torres adornadas con nidos de cigüeñas, palacios, conserveras y talleres de artesanos. [+ info]
Lerín, acantilado perforado: según nos aproximamos a la localidad, sorprende su insólita estampa, tan característica de los pueblos de la zona: un acantilado con una caída de 100 metros perforado por cuevas centenarias y coronado por casitas de colores que se asoman con tiento desde el borde. Dos sugerentes opciones para conocer Lerín son ascender hasta el fuerte Cazorla o tomar la calle del Conde de Lerín en el solar del antiguo palacio de este noble. [+ info]
Castejón, despedida peregrina: último reducto jacobeo de la Ruta del Ebro en Navarra, despide a los peregrinos que con sus conchas y bordones se adentran en tierras riojanas. Su situación le ha convertido en un enclave muy importante desde la época prehistórica y un importante nudo para las comunicaciones. El visitante puede descubrirlo visitando el museo de la localidad. Además, los más intrépidos pueden sentirse en pleno siglo XXI con una acelerada carrera en el Karting Racing Castejón
Parque Natural de Bardenas Reales, espectacular paisaje desértico de apariencia lunar. El cabezo del fraile: paseo de 4,6 km. por uno de los enclaves menos conocidos de este Parque Natural. Se accede por la NA-126 Tudela-Tauste, km. 22 y el recorrido lleva hasta un cabezo de 565 metros junto a la reserva natural de las Caídas de la Negra. Un bucólico paraje donde las ruinas de un castillo hablan de leyendas populares. Es en su interior donde cada noche, el fantasma de la mora de Bécquer cantaría una antífona morisca en honor a su amado. Imaginado o real ayuda a realzar la magia de este bello mirador natural. Deje que las formas de Bardenas Reales jugueteen con la luz ante sus ojos regalándole insólitas instantáneas. [+ info]