La "Fiesta universal"

La Fiesta de todas las fiestas tiene lugar en Pamplona. Cuando el "chupinazo" estalla el 6 de julio, la ciudad se convierte en una explosión de vida. Miles de personas de todo el mundo inundan esta ciudad que se tiñe de blanco y rojo. La calle se convierte durante unos días en un derroche de fraternidad, alegría y buen ambiente, al compás de las charangas y las peñas.

El encierro es el único momento del día en el que la fiesta se contiene y la tensión invade el recorrido minutos antes de que los toros inicien su carrera tras los mozos. La fiesta continúa con el "caldico", el chocolate con churros, la procesión, los gigantes y cabezudos, el aperitivo, la corrida de toros o los fuegos artificiales que dan paso a la algarabía nocturna.

Además, durante todo el año, multitud de celebraciones salpican la geografía navarra. Las fiestas del norte llenan las calles con sus danzas y sus exhibiciones de deporte rural en contraste con los festejos del sur, donde las vaquillas se convierten en protagonistas y el blanco y el rojo tiñen de color los festejos.

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