Asi es Navarra

La situación privilegiada de Navarra entre la Europa continental y la península ibérica la ha convertido en zona de paso obligado, en cruce de grandes caminos. Entre ellos destaca el Camino de Santiago, impulsado por los reyes de Navarra, que supuso la influencia cultural de importantes corrientes europeas tales como el románico. Además, la diversidad de climas, culturas y paisajes que la caracteriza ha ido modelando casas, pueblos, caracteres, costumbres, lenguas, fiestas y platos variados y con personalidad propia. Te lo contamos con más detalle:
Carnavales de Lantz


EL CARÁCTER DE NUESTRAS GENTES
   

Los cerrados valles del norte han perfilado el carácter noble y amable de las gentes de los caseríos, que disfrutan del recogimiento, de las conversaciones y de las leyendas en torno al fogón.

De camino hacia el sur, las montañas dan paso a amplias llanuras tostadas por un sol que invita a vivir la calle y que otorga un carácter extrovertido y abierto a sus habitantes.


LA LENGUA

Navarra tiene dos lenguas propias, el castellano y el vascuence o euskera, única lengua no indoeuropea de la península ibérica. La primera tiene carácter oficial en todo el territorio, la segunda lo tiene en las zonas vascoparlantes principalmente situadas en el norte de la región.

Traslado de la Dolorosa. Semana Santa en Pamplona

FIESTAS Y TRADICIONES

Todos los navarros coinciden en su amor por las fiestas, en el arraigo de sus tradiciones y en otro aspecto crucial: nada importante puede celebrarse si no se acompaña de algo sólido y líquido que llevarse a la boca.

Las fiestas tradicionales descubren nuestra forma de ser, en la que tanto la religiosidad popular como la presencia de lo sobrenatural se encuentran profundamente arraigadas:

Los primeros días del año toman protagonismo los carnavales, muchos de ellos ancestrales, como los de Ituren y Zubieta, Lantz o Altsasu-Alsasua, y la populosa feria de ganado de Tafalla. Le sigue a la zaga la conocida Javierada, gran peregrinación navarra al castillo en el nació nuestro santo más internacional, San Francisco Javier.

Después viene la Semana Santa, en la que Navarra ofrece interesantes procesiones como la del Santo Entierro de Pamplona o la barroca de Corella, y también originales ceremonias declaradas de Interés Turístico como las del Volatínla Bajada del Ángel de Tudela. Para culminar, el domingo de Resurrección se representan en Luzaide-Valcarlos las coloridas danzas de los Bolantes.

Con la llegada de la primavera cientos de romerías llegan a las ermitas más recónditas de nuestros pueblos y montañas como las de Orreaga/Roncesvalles o Ujué; es además tiempo de proteger las cosechas, para lo que se alza un árbol llamado Mayo, tradición recuperada en numerosas localidades como Barillas.

Tras la purificación ritual en el fuego de la noche de San Juan, estallan las fiestas patronales en los cuatro puntos cardinales de Navarra; si en el norte resuenan el txistu o las danzas, el sur es territorio de toros, encierros y vacas como los de Falces o Lodosa.  Pero si alguna destaca sin lugar a duda, son los Sanfermines, la fiesta con mayúsculas universalmente conocida, que se celebra en Pamplona del 6 al 14 de julio.

Fiesta de Orhipean. Ochagavía

En verano se celebran también las principales fiestas de hermandad, como la del Tributo de las Tres Vacas de Roncal, la ceremonia de este tipo más antigua de Europa.
Y sin ser tan pretéritas, pero igualmente consolidadas en el calendario, Nuevas fiestas  ponen en valor nuestra cultura, tradiciones y antiguos oficios:

En la época navideña, el Auto de los Reyes Magos de Sangüesa celebrado el 6 de enero, en la que participan numerosos vecinos de localidad, o la visita de Olentzero, harán las delicias de pequeños y mayores.

A finales de abril o primeros de mayo, los almadieros vuelven a surcar las pirenaicas aguas del Esca. Y en los Pirineos, pero esta vez en los atlánticos, tiene lugar una animada fiesta popular, el Baztandarren Biltzarra, en la que los vecinos de los diferentes pueblos del Baztan desfilan con vistosas carrozas.
Otra muestra de que dominar un oficio es otra forma de hacer arte, nos la brinda el contemplar el trío de pastor, perro y ovejas del Artzai Eguna, un reñido concurso de perros pastores celebrado a finales de agosto. Y coincidiendo en fechas, el pueblo pirenaico de Ochagavía, nos brinda la encantadora oportunidad de retroceder cien años en el tiempo durante una jornada, la del Orhipean.

Los mercados medievales iniciados en Olite pero que hoy se celebran en diversos pueblos de Navarra, son otra opción lúdica de retrotraerse en el tiempo, pero esta vez nos trasladan a la Edad Media.

 Las ovejas son también protagonistas en la Sanmiguelada, cuando al llegar el otoño, rebaños que suman miles de ellas se adentran en las Bardenas Reales a través de las Cañadas Reales procedentes del Pirineo.

Además de las fiestas y tradiciones con arraigo, Navarra ofrece interesantes programas culturales, artísticos y gastronómicos. Entre los más destacados: la Semana del Pincho de Navarra, las Jornadas de la Verdura de Tudela, el Festival de teatro clásico de Olite, la Semana de Música Antigua de Estella o Kultur, programa veraniego de actuaciones musicales en los principales espacios naturales y monumentales de Navarra.

La cartelera cultural está encabezada por la intensa programación que brindan el Auditorio Baluarte y Barañain, el Teatro Gayarre de Pamplona, o el Teatro Gaztambide de Tudela.

 

Concurso de jotas en Cadreita

MÚSICA Y DANZA

En el norte resuenan canciones intimistas o sencillas melodías cuyas rimas en euskera improvisan los bertsolaris vascos, tratando de hacer reir o emocionar. Los instrumentos que acompañan habitualmente son el acordeón, el txistu o la txirula. Y en cuanto a bailes populares destacan el zortziko o la mutildanza.

En el sur reinan las rondallas y la jota, una explosión vocal llena de energía con una sencilla letra que normalmente hace alusión al día a día, a las tareas del campo o a anécdotas personales. Aquí se toca la gaita y la guitarra y se bailan la jota y los pasacalles.




LAS CASAS Y LOS PUEBLOS, ARQUITECTURA Y URBANISMO

La casa es mucho más que unas paredes o unas tierras, es la expresión de la familia, un signo de pertenencia a ella, un apellido que identifica.

La abundancia de agua y el frío del norte de Navarra, ha favorecido el surgimiento de pequeños pueblos conformados por un pequeño núcleo urbano al que se suman normalmente varios caseríos (baserriak en euskera) dispersos en su entorno.

Éstos son tradicionalmente recios caserones de piedra que suelen contar con una entrada en arco y que ostentan en muchos casos el escudo familiar. Disponen de dos o tres plantas siendo la baja para el ganado que transmite su calor a las plantas superiores, la primera y segunda planta albergan a la familia de varias generaciones, y el desván que remata el caserío, se utiliza para guardar el grano. El tejado es a dos aguas, con gran pendiente y de pizarra en el Pirineo oriental, más propenso al frío y las nieves, y a cuatro aguas y de teja roja en el Pirineo atlántico, en el que el clima es más benigno.

En la zona de transición, y sobre todo en las casas más nobles, se mantiene la piedra en la planta baja, siendo las superiores de piedra o ladrillo que en muchos casos se coronan con bellos aleros de madera.

En la zona sur, donde el agua no es tan abundante nos encontramos pueblos grandes, concentrados y casas de adobe o ladrillo. Con frecuencia las casas están encaladas y las cubiertas tienen una o dos vertientes, cuatro las más importantes. Son casas abiertas, en las que abundan los balcones y galerías.

Como curiosidad, mencionar las casas-cueva de Valtierra o Lodosa, excavadas en la propia roca en lugares en las que ésta no es muy dura e impermeable, muchas de las cuales se han reconvertido hoy en alojamiento rural.

Partido de pelota mano


DEPORTE

Los propiamente navarros son:

La pelota: un juego que nació con los griegos, que practicaron monjes y reyes y que en esta comunidad echó raíces y se asentó. Se jugó en prados de hierba, plazas y soportales. Navarra es hoy cantera de renombrados pelotaris, y un lugar donde los frontones salpican la geografía como un integrante más de pueblos y ciudades. En ellos se encuentran los amigos, y se retan los deportistas profesionales jugando a pala, a cesta punta, a remonte, y a la reina de las modalidades, la pelota mano. (+info)

Los deportes rurales o herri kirolak: todos estos deportes tienen su origen en los duros trabajos del caserío y del medio rural, que se han transformado en actividades deportivas que requieren una gran fuerza física y en las que tienen gran relevancia las apuestas. Algunas de las más populares son las que practican los aizkolaris o cortadores de troncos y los harrijasotzailes o levantadores de piedra.