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La Fiesta Universal

El origen de las fiestas de San Fermín se remonta a la Edad Media con actos principalmente religiosos en honor al que fue primer obispo de Pamplona. Con el paso del tiempo la fiesta fue evolucionando hacia un ambiente más lúdico con eventos musicales, torneos, teatro y corridas de toros. Posteriormente fueron surgiendo otros actos como los encierros, los fuegos artificiales, las danzas o el propio chupinazo anunciador de las fiestas.

Ya desde el siglo XVIII se narra la presencia de foráneos que acudían a la fiesta, pero fue con la publicación de la archiconocida novela "Fiesta" (cuyo título original es "The sun also rises"), escrita en 1926 por Ernest Hemingway, cuando el espíritu de las Fiestas de San Fermín llegó a lectores de medio mundo. A partir de entonces muchas personas acudieron a Pamplona influenciadas por las vivencias del premio Nóbel norteamericano y así los Sanfermines se acabaron convirtiendo en unas fiestas mundialmente conocidas.

La ciudad se queda pequeña para albergar a las miles de personas que llegan a Pamplona cada 6 de julio desde los lugares más dispares del mundo. Y es que la hospitalidad de los pamploneses y el buen ambiente que se respira en la calle hace que los de fuera se sientan como en casa y participen de forma espontánea en los distintos actos festivos.

Muchos son los que vuelven año tras año, al igual que lo hizo Ernest Hemingway porque, según dicen, las fiestas de Pamplona tienen algo que engancha. Así algunos grupos de turistas anglosajones y suecos cuentan con establecimientos pensados para ellos e incluso ambientes nocturnos en los que son protagonistas. La integración ha llegado a tal punto que han creado sus propias peñas, alguna de ellas con más de cuarenta años de historia, como la Peña Sueca que se fundó en 1975, a la cual siguieron otras como la Peña Noruega o la Peña taurina de Nueva York.