Pirineos de Navarra

RUTAS Y ZONAS DEL PIRINEO

Los Pirineos se elevan al norte de Navarra, formando un paisaje de valles siempre verdes que arranca al este con altas montañas que se van dulcificando a medida que se acercan al mar Cantábrico, del mismo modo que lo hace el clima. Su paisaje atrae a viajeros de los cinco continentes, que buscan volver a la esencia del mundo rural, disfrutar de la bella arquitectura tradicional y de su cultura, degustar la rica prolífica gastronomía, así como conocer las huellas de su fecunda historia producto de su estratégica ubicación fronteriza.

La arquitectura rural se integra en este encantador entorno, desde los caseríos de la vertiente atlántica a los núcleos compactos de calles estrechas y empedradas, propios de los valles orientales. Naturaleza, agua, Hombres, historia, mitología, costumbres, gastronomía, sonidos y silencio... todo se funde en los Pirineos de Navarra. Las diferencias de altitud y clima hacen que existan en ellos tres áreas diferenciadas, que te presentamos a continuación.

Pirineos orientales

Villanueva de Aezkoa

En ellos se encuentran las mayores alturas de la comunidad y el clima es más extremo en invierno. Limitan al norte con Francia a lo largo de 163 kilómetros.

Al este se encuentra el valle de Roncal. Tierra de pastores y almadieros conocida, entre otras cosas, por su afamado queso con DO Roncal. En el pueblo de Roncal, que da nombre al valle, nació el tenor Julián Gayarre, y en Burgui, se encuentra el Museo de la Almadía, embarcaciones de troncos que surcaban los ríos desde el norte de Navarra hasta Zaragoza y Tortosa.

Desde este valle se accede al valle glaciar de Belagua, paraíso de senderistas, montañeros y, en invierno, de amantes del esquí de fondo. Entre sus elevadas montañas, destaca la Mesa de los Tres Reyes (2.444 metros), el techo de Navarra. Al norte, la Reserva Natural de Larra es conocida por su paisaje kárstico de roca caliza y por celebrarse el ancestral “Tributo de las Tres Vacas”.

Especialmente singulares resultan también las gargantas pirenaicas, conocidas en Navarra como “foces”. La foz de Lumbier, con paredes de hasta 150 metros y la de Arbaiun, con una longitud de casi 6 kilómetros y desniveles de hasta 300 metros, son un paraíso para animales como los buitres, los quebrantahuesos, las nutrias o los corzos.

El anexo valle de Salazar destaca por sus pueblos empedrados, de empinados tejados que diseñados para contrarrestar los fríos inviernos de un valle acostumbrado a la nieve. Su villa más emblemática es Ochagavía, una de las postales más reconocidas del Pirineo.

Desde aquí se accede a la Selva de Irati, uno de los mayores tesoros naturales de los Pirineos de Navarra. Con sus 17.000 hectáreas, Irati es uno de los mayores hayedos de Europa. Una red de senderos recorre el corazón del bosque, allí donde se encuentra el apacible embalse de Irabia.

La selva cuenta con otro acceso desde el valle de Aezkoa, en el que podrás disfrutar del encanto de los hórreos, seña de identidad de un valle que ha permanecido intacto durante siglos. A Irati se llega desde la antigua fábrica de armas de Orbaitzeta, construida en el siglo XVIII. Rutas montañeras llevan a cumbres del entorno como Urkulu, en cuya cima se encuentran las ruinas de una torre romana y en donde cuenta la leyenda que está enterrada Pyrene, bella a la que los Pirineos deben su nombre.

Junto a este valle, Luzaide/Valcarlos es la puerta de entrada del Camino de Santiago, cuyo hito principal es la mítica Colegiata de Roncesvalles, un conjunto de edificaciones del siglo XII en las que destacan su bella iglesia, el claustro y la sala capitular.

Bosques de distintas especies cubren los valles de Arce y Erro o el macizo de Quinto Real, ubicado a los pies del embalse de Eugi. Grandes superficies protegidas donde viven corzos, jabalíes y ciervos. En otoño, los sonidos de la berrea sobrecogen entre la niebla, la suave lluvia y la espesura del bosque.

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Pirineos atlánticos

Embalses de Leurtza

Es la denominada también Navarra Húmeda del Noroeste, de valles siempre verdes y bosques frondosos. Ubicados en el límite occidental de la cordillera pirenaica, sus cumbres van perdiendo altura conforme se acercan al mar Cantábrico.

Pasado el puerto de Belate, se llega al Valle de Baztan, tierra de hidalgos e indianos, donde el clima es suave, las praderas verdes y los bosques extensos. Un espacio en el que la niebla juega con los montes y los dispersos caseríos. Al encaminarse hacia el corazón del valle, descubriremos pintorescas localidades que albergan palacios medievales como los de Arraioz o Irurita. El aire señorial y el eco de pasadas emigraciones, se respira en las calles de Gartzain, Elbete, Arizkun o la capital, Elizondo, a través de las llamadas “casas de indianos”. Un valle en el que destacan su gusto por deportes rurales como la pelota, su gran respeto a las tradiciones, su amor al euskera, lengua de la zona, así como su vinculación al trabajo agrícola y ganadero.

Junto a la frontera, Urdazubi/UrdaxZugarramurdi son famosas por sus hermosas cuevas, llenas de estalactitas las de Ikaburu, en Urdazubi/Urdax, y marcadas por los procesamientos por brujería acontecidos en 1610 las de Zugarramurdi.

Siguiendo el curso del rio Bidasoa, se llega al Parque Natural del Señorío de Bertiz, con más de 2.000 hectáreas de bosque atlántico y un jardín botánico que reúne plantas de todo el mundo, es uno de los destinos más visitados de Navarra. Ya en la zona denominada Malerreka, Ituren y Zubieta son muy conocidos por sus carnavales ancestrales. Aquí podrás imaginarte cómo fue la baja Edad Media contemplando torres defensivas como la Donamaria, pero también disfrutar del encanto y la tranquilidad de un lago de montaña en los embalses de Leurtza.

Finalmente, antes de que los Pirineos alcancen su fin, nos quedan por visitar las Cinco Villas o Bortziriak. Robles, castaños, helechales y prados en los que pasta el ganado conforman un paisaje salpicado de caseríos y poblaciones como Etxalar, pueblo que debe su fama a la peculiar forma de caza con red de las palomas de pasa durante el otoño, y a su evocador cementerio ajardinado con estelas. En Bera, localidad en la que merece la pena visitar las casas de la calle que une la villa con el barrio de Alzate o contemplar Itzea, la casa de los Baroja, donde vivió el conocido escritor Pío Baroja y su familia.

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Las sierra de Aralar y Urbasa y el valle de Ultzama

Sierra de Urbasa

La naturaleza verde de los Pirineos se extiende en dirección sur hacia los pueblos de Basaburua y la zona de la Vía Verde del Plazaola, un hermoso recorrido que une Mugiro y Lekunberri con Leitza y la localidad guipuzcoana de Andoain. Desde Lekunberri se accede también a la sierra de Aralar, paraje plagado de dólmenes, paraíso de senderistas y escenario de leyendas en el que se levanta el Santuario de San Miguel in Excelsis. Este templo, con más de mil años de historia, guarda en su interior un retablo románico, considerado obra cumbre de la imaginería medieval europea.

Desde el privilegiado mirador de San Miguel se divisa el Parque Natural de Urbasa- Andia, un macizo montañoso formado por dos mesetas kársticas en las que abundan las simas y un importante acuífero de agua subterránea que da lugar, entre otros, al manantial de Arteta y al espectacular nacedero del Urederra.

En el hermoso valle de la Ultzama, ya cerca de Pamplona, se hace imprescindible degustar su afamada cuajada además de conocer el bosque de Orgi, un robledal milenario de ochenta hectáreas, único testigo de los robledales que abundaban en los valles húmedos del norte de Navarra. Podrás recorrerlo gracias a sus accesibles y sencillos paseos.

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Rutas

Descubre las principales localidades, paisajes, monumentos y rasgos esenciales de cada una de estas zonas en rutas de un día de duración:

1.- Roncal y Salazar
2.- Irati- Roncesvalles- Aezkoa- Eugi
3.- Bertiz Baztan Urdax y Zugarramurdi
4.- Aralar, Leitzalarrea y Malerreka.
5.- Urbasa Andía

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