Pirineos de Navarra

Arquitectura pirenaica

En este entorno natural sobresaliente, la arquitectura popular es un ejemplo perfecto de adecuación al entorno; así nos encontraremos bellos pueblos de montaña, palacios de indianos y un buen elenco de ermitas románicas, impronta del Camino de Santiago que atraviesa estas tierras. Otros elementos sobre los que detener la vista, de gran importancia en la vida agrícola y ganadera, sobre todo en el pasado, son los hórreos, las fuentes, los lavaderos y las cabañas de pastores, aquí denominadas bordas o txabolas.

Pero la cadena montañesa no es regular, va descendiendo paulatinamente conforme se acerca al mar, situado al oeste, a la par que el clima se va dulcificando. Estos dos factores, clima y altitud, han hecho que el Pirineo navarro cuente con tres áreas diferenciadas entre sí, hecho particularmente visible en las diferentes arquitecturas de sus valles, y de forma concreta en la protagonista de la arquitectura doméstica, la casa.

PIRINEOS ORIENTALES

Roncal

Se sitúan al este, allí donde se encuentran las mayores cimas de Navarra y donde en invierno es habitual el frío, el hielo y la nieve. Las casas pirenaicas se concentran apretadas en torno a la iglesia de cada localidad, tienen tejado empinado a dos o cuatro aguas con teja plana, normalmente de pizarra, alero no muy pronunciado y paredes blanqueadas de piedra vista. Esta área se extiende desde Roncal, pasando por Salazar y Aezkoa hasta llegar a Auritz/Burguete, aunque en cada valle suelen introducirse características propias como la falta de esquineras o blanqueo, el balcón-secadero…

Uno de los ejemplos más bellos de pueblo pirenaico es Ochagavía, capital del valle Salazar, de inolvidable estampa, con su puente medieval, sus estrechas calles empedradas y el cuidado caserío flanqueando el río Anduña.

Merece también una visita el cercano valle de Aezkoa, donde se conservan 15 de los 22 hórreos de Navarra, declarados Bien de Interés Cultural. Estas construcciones se idearon siglos atrás para almacenar el grano a salvo de la humedad y de los roedores. Tienen tejado a dos aguas casi sin aleros, planta rectangular y paredes de piedra sin labrar. 
 

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PIRINEOS ATLÁNTICOS

También denominada la Navarra Húmeda del noroeste, alardea de sus valles siempre verdes y sus bosques frondosos. Es el límite occidental de la cordillera pirenaica, con cumbres que van perdiendo altura conforme se acercan al mar Cantábrico. Desde Urdax y Zugarramurdi, pasando por Baztan, Bertizarana y el valle de Malerreka hasta llegar a las Cinco Villas o Bortziriak, aquí la vivienda alcanza grandes dimensiones tanto en los núcleos urbanos como, sobre todo, en los diseminados caseríos que salpican las laderas de sus montes.

Si bien todos sus valles merecen una detenida visita y cuentan con sus particularidades, es quizás en Baztan donde la arquitectura, tanto la popular como la culta y señorial, ha alcanzado una de las más bellas cotas de perfección en los denominados caseríos o baserris. Como si de un monumento se tratara, merece la pena detenerse a admirar estos colosales edificios de piedra de hasta mil metros cuadrados, en los que solían convivir todos los miembros de una familia incluyendo a varias generaciones, junto con el ganado y los pastos recolectados, que ocupaban dependencias integradas en la misma construcción.

Es omnipresente tanto el uso de la piedra rosácea, proveniente de las cercanas canteras de Almandoz, como el ajedrezado del escudo de armas, que nos habla de la nobleza de sus habitantes, y muy habitual lucir grandes balconadas de madera que se llenan de flores en primavera. Suele contar con una entrada en arco que da paso a un pórtico abierto desde el que se tiene acceso a todas las dependencias de la casa. La distribución típica consta de planta baja, que se utiliza como cuadra para el ganado y los aperos de labranza, una primera planta noble que sirve de vivienda, y una segunda constituida por el desván o ganbara, donde se almacenaba la hierba seca, el maíz etc.

Entre las localidades destacadas, Elizondo, capital de Baztan, o los bonitos pueblos de Lesaka y Etxalar.

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SIERRAS DE ARALAR Y URBASA Y VALLE DE ULTZAMA

Zona eminentemente ganadera y forestal, ubicada al oeste de Pamplona y su Cuenca,  comprende valles como los de la Ultzama, Arakil, la Burunda o Leitza. Sus pueblos se configuran alrededor de la iglesia parroquial, desde la que se distribuyen calles estrechas flanqueadas por grandes casas de piedra con tejados generalmente a dos aguas y con grandes aleros; el clima, algo más duro que en la zona anterior, explica que las ventanas sean más habituales que los balcones. Destacan en ellas también los escudos, auténticos trozos de historia.

Si bien en casi todos sus pueblos se pueden admirar ejemplos de la arquitectura típica de la zona, destacan los de Lizaso, Auza, Eltzaburu, Ilarregi e Iraizotz.


 

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