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Y el arte se hizo pincho

Los pinchos de Navarra son sinónimo de tradición, de calidad y de buen ambiente, y se sitúan en la cumbre de la alta cocina en miniatura no solo por su valor gastronómico, basado en la estupenda materia prima con la que se elaboran, sino por sus cuidadas y vanguardistas presentaciones.

¡NOS VAMOS DE PINCHOS!

Uno de los mejores planes que tiene Pamplona es ir de pinchos, costumbre de toda la vida que caracteriza el animado ambiente de las calles. En la emblemática plaza del Castillo y por las calles Estafeta, San Nicolás y aledaños. Los pamploneses “hacen ruta” con la cuadrilla o la familia antes de comer o cenar, degustando pinchos maridados con un buen vino, y pagando cada componente una ronda. Una excusa para pasear, charlar y reunirse con los amigos a la que popularmente se le ha llamado “ir de potes”, “ir de pinchos” o “txikiteo”. ¿Y a partir de qué hora están disponibles? A partir de las 11h por la mañana y de las 18h por la tarde.

Esta práctica ha evolucionado con el tiempo desde las sencillas y sabrosas banderillas que se tomaban junto al pote y que podemos seguir degustando en la actualidad, como los clásicos fritos de pimiento y gamba o los bocadillos de jamón y pimiento, hasta las sofisticadas elaboraciones de hoy en día. Estas últimas mezclan sabores, texturas, colores y temperaturas, y se presentan con nombres tan atrayentes como codillo con adobo ibérico, aroma de trufa y chutney de mango, o intrigantes apelativos como Street Food, Derrape o USB marino... Aunque cada establecimiento suele tener su especialidad, con frecuencia renuevan sus barras para ampliar la oferta y adaptarse a los productos de temporada.

Asimismo, cabe destacar que algo que caracteriza a Navarra, como parte de su apuesta por defender la higiene, la calidad y el sabor de la materia prima, es que las presentaciones se disponen en la barra bajo una vitrina o bien se elaboran al momento, y que en muchos casos, van acompañados de una cuidada estética que adorna tanto al propio pincho como al soporte sobre el que se sirve.


RECONOCIENDO LA INNOVACIÓN

Para reconocer y fomentar este arte culinario, en el mes de abril se celebra la Semana del Pincho de Navarra, con 18 ediciones a sus espaldas, y que ya se ha convertido en un clásico imprescindible tanto en la Comunidad Foral como a nivel nacional. Los establecimientos utilizan para sus creaciones productos de primera calidad, principalmente de la tierra, como los quesos del Roncal o Idiazábal, las verduras de la huerta navarra, trufas, setas, foie, pescados y carnes locales.

Asimismo  en otoño, tenemos otra cita,  la Semana de la Cazuelica y del Vino en la que por un precio unitario se ofrecen mini sabrosos aperitivos de puchero servidos en cazuelas de barro, que reinterpretan los platos más tradicionales de la cocina navarra como el ajoarriero, el cordero o el cochinillo, y que se maridan con vinos de Denominación de Origen Navarra.

Ambos eventos acogen propuestas principalmente de establecimientos de Pamplona, pero cada año se suman  otras localidades navarras que apuestan por los pinchos de barra.

Y una propuesta relativamente reciente que ha animado las noches de los jueves pamploneses es el Juevintxo, una oportunidad para degustar en algunos establecimientos del casco antiguo, pinchos más sencillos que se ofrecen por un módico precio junto a un vino de calidad, cerveza o refresco, a elegir.