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Ramal aragonés. Etapa 2

RAMAL ARAGONÉS. DE SANGÜESA A MONREAL (26,5 km)

Desde el puente de Sangüesa por la carretera de Pamplona tomamos el desvío a Rocaforte. A los pocos metros dejamos el asfalto por un camino que bordea el recinto de una industria papelera. El viejo camino asciende para entrar en el casco urbano de Rocaforte, situado en la proa de una sierra, colgado sobre el valle. Esta población, llamada "Sangüesa la vieja", ofrece el contraste de la belleza de sus calles y casas antiguas, con el paisaje inmediato de las industrias situadas a sus pies.

Desde la parte baja de Rocaforte el camino llanea hasta un barranco, por el que asciende dejando en su inicio a la derecha el imponente edificio, ya en estado ruinoso, del Oratorio de San Bartolomé. Poco más adelante pasa junto a la Fuente de San Francisco, acogedor lugar que invita a hacer una parada. Terminada la subida, nos encontramos ante un valle amplio y suave, delimitado por dos sierras, una de las cuales, la de Salajones, está coronada por los molinos de viento de un parque eólico. Caminamos entre parcelas de viña y cereal, con viejos corrales deteriorados por el tiempo y la falta de uso.

Pasada la muga de Aibar nos topamos con la Cañada Real que va de Murillo el Fruto a Salazar, perpendicular a nuestro itinerario. En este cruce, existe un área de descanso con fuente, a partir de la cual el valle se estrecha y el camino se vuelve más rústico.

Por camino de hierba, la ruta remonta el valle sin esfuerzo, pasando por una chopera sin río. Casi en el Alto, salvamos la carretera por un paso subterráneo y superamos la última pendiente por una senda pedregosa. En la otra vertiente, a nuestros pies, se extiende la Cuenca de Lumbier y, al fondo, si el día está claro, se recorta la silueta de los Pirineos.

Por la ladera norte desciende el sendero entre pinos de repoblación, al principio con la cercanía de la carretera. Llegados al modesto collado de San Babil, el camino entra en una repoblación de pinos laricios adultos, bajando a un barranco donde se encuentra con una pista de grava, que pronto abandona de nuevo por una senda angosta. Durante un buen tramo el camino transita a media ladera por monte de pinos silvestres, robles y boj, donde todavía se aprecian los contornos de antiguos campos de cultivo. De esta manera se llega al vallecito de Olatz, que remontamos por camino de tierra.

Un portillo en el camino nos indica la entrada a Olatz, nombre de un pueblo medieval deshabitado a finales del siglo XV. En la actualidad es un pequeño valle con su fondo ocupado por una estrecha lengua de cultivo y las laderas pobladas de densos bosques. El camino continúa remontando el valle por una pista de tierra hasta alcanzar el portillo metálico de salida, donde encontramos una pista afirmada que, a los pocos metros, dejamos por un menguado camino que entra en un pinar. Una vez más, la ruta cambia de valle; entramos en Ibargoiti. Al salir a terreno cultivado, una pista agrícola conduce plácidamente a Izco.

Otra ruta alternativa para conocer la Foz de Lumbier es, saliendo de Sangüesa por el puente de hierro, continuamos hacia Liédena para entrar en la foz, la cruzamos y salimos en dirección al alto de Loiti para retomar el camino en Izco.

De Izco por pista agrícola a Abínzano. A nuestra izquierda, sobre la Sierra de Izco, giran las aspas gigantes de un parque eólico. Cruzado el casco urbano de Abínzano, el camino sale junto a unas naves ganaderas por pista agrícola. Ésta discurre por un trazado de continuas subidas y bajadas entre campos de cereal, bosquetes de roble intercalados y frecuentes regatas, que con sus hileras de chopos alegran el paisaje.

Marcando la dirección de nuestra ruta, se alza imponente la Higa de Monreal. Al otro lado del valle, menos esbelta, se halla la masa montañosa de Peña Izaga, en cuya cresta reposa la ermita de San Miguel.

Por el Puente Grande sobre el río Elorz, llegamos a Salinas de Ibargoiti. Antes de llegar a la iglesia, un camino de tierra baja hacia el río Elorz, cauce que vadearemos con la ayuda de un puente. Por la margen izquierda del río, el camino se interna en un paraje de bosque umbroso, primero de pinos y luego de robles. Cerca ya de Monreal, el camino vuelve a cruzar el río Elorz, esta vez por puente peatonal, y entra por las calles empedradas del pueblo.

¿Qué ver y qué hacer al terminar la etapa?

  • Paseo por Monreal: calle del Burgo, acogedora y enlosada con cuidadas viviendas
  • Visita de la iglesia Nuestra Señora de la Natividad (en verano abierta de 10:30 a 13:00 y de 17:30 a 20:00. En invierno sólo antes de la misa.
  • Baño en la piscina de Monreal en verano (de junio a septiembre) Precio de entrada: se cobra el precio íntegro. No hay descuentos especiales para peregrinos.
  • Comida y/o cena en el centro parroquial (sociedad del pueblo):                                          

Otros datos de interés

  • Para consultar información: Albergue de peregrinos y centro parroquial
  • Para sellar la credencial: Albergue de peregrinos y centro parroquial
  • Para comprar y/o desayunar : Tienda "Comercio a Mano"
  • Esta ruta atraviesa campos de cereal y viñedo y las sombras escasean, lleva agua suficiente y protégete del sol.

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