Camino de Santiago

Practical tips

Consejos prácticos

A la hora de plantearse recorrer el Camino de Santiago, hay que prepararse para evitar imprevistos. Te ofrecemos una serie de consejos básicos que hay que tener en cuenta antes de emprender la peregrinación.

Planificación

Conviene preparar un plan de etapas, teniendo en cuenta que lo habitual es caminar de 25 a 30 km cada día. Es preferible programar etapas cortas al principio para que el cuerpo se habitúe e incluir algún día de descanso que puedes hacerlo coincidir con los lugares que más te interese visitar. Es aconsejable comunicar a personas cercanas tus planes y fechas para estar localizable en caso de una urgencia.

Señalización

El Camino de Santiago es una ruta bien señalizada, de tal manera que el peregrino sólo debe seguir la flecha amarilla, dejarse lleva y disfrutar de lo que va descubriendo en el trayecto.
La señalización es dispar pero no deja lugar a dudas del itinerario a seguir: flechas amarillas, paneles informativos, señales metálicas, placas de cerámica, flechas de metacrilato.... nos van indicando la dirección correcta a seguir. Puedes encontrar también otra señalización “no oficial” como montoncitos de piedras y cruces que los peregrinos van colocando a su paso.

Dónde empezar

Una duda habitual es decidir desde dónde empezar el camino francés. Es necesario recordar que la etapa de St. Jean de Pied de Port a Orreaga/Roncesvalles es la más dura de todas, no tanto por la distancia como por el fuerte desnivel, superior a los mil metros. Así pues, para los más preparados merece la pena atravesar los Pirineos e iniciar el camino en el bello pueblo del País Vasco francés. Para el resto, es aconsejable empezar la ruta de forma más suave desde Orreaga/Roncesvalles.

Cuándo realizarlo

El verano garantiza buen tiempo, pero también es la época más concurrida y puede haber una alta ocupación en los alojamientos. Durante el invierno, se corre el riesgo de encontrar lluvia e incluso nieve. La primavera y el otoño son meses idóneos por el agradable clima y la menor concentración de peregrinos.

Alimentación e hidratación

Se recomienda tomar alimentos ricos en hidratos de carbono: pan, cereales, pasta, arroz, galletas , frutas y frutos secos. Es preferible aumentar el número de comidas de la jornada con menor ingesta de alimentos cada vez. Si se camina por la mañana, el desayuno ha de ser contundente, pero si la marcha se realiza por la tarde, es preferible comer de forma ligera dos horas antes de empezar. Durante el trayecto, fruta fresca y frutos secos proporcionan la energía necesaria para cubrir el trayecto.
Además, es imprescindible ingerir muchos líquidos, preferiblemente no muy fríos, para evitar la deshidratación. No hay que esperar a tener sed, ya que este síntoma aparece cuando el cuerpo ha empezado a deshidratarse. Si hace mucho calor, se recomienda añadir sal al agua, e incluso media cucharadita de bicarbonato. Atención a las fuentes, arroyos y regatas del camino. Es importante asegurarse de que el agua es potable antes de beber.

Ropa y calzado

La ropa debe ser ligera, transpirante, no ceñida, aislante y de fácil lavado y secado. Llevar la indumentaria imprescindible (tres camisetas, dos pantalones y tres mudas de ropa interior y calcetines). No olvides el sombrero o la gorra, las gafas de sol y un impermeable o una capa.
El calzado deberá ser ligero, de horma ancha, con amortiguación, confortable, transpirable, que proteja los tobillos de posibles torceduras y permita caminar por terrenos irregulares. Si es nuevo se aconseja andar dos o tres tramos de 10 a 15 km. antes de iniciar el Camino. Se recomienda usar calcetines de algodón, acolchados y transpirables que protejan los pies de rozaduras y ampollas. Al finalizar la marcha ponte un calzado cómodo.

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Mochila

La mochila debe adecuarse al peso y tamaño del peregrino, ser ligera, anatómica y con anclajes en cintura y pecho. Es importante tener en cuenta que, una vez llena, no debe superar 10% del peso del peregrino, con un máximo de 9 kilos. Los objetos más pesados y voluminosos deben colocarse en vertical y cercanos a la espalda. Un peso inadecuado puede acarrear dolencias en la espalda y en los pies.



Botiquín

Es muy importante llevar consigo ciertos medicamentos para combatir las dolencias más comunes (catarro, dolor de cabeza o estómago, picaduras, ampollas…). Tijeras, aguja e hilo para curar las ampollas, crema solar de protección alta, crema para dolencias musculares, ibuprofeno, tiritas y crema relajante para los pies.

Otros útiles prácticos

Te sugerimos algunos: jabón de trozo para lavar la ropa e incluso para ducharse, abrelatas, cuchara y cuchillo, linterna, imperdibles o pinzas para colgar la ropa, tapones para los oídos, papel higiénico, toalla y hombreras para evitar roces de los tirantes de la mochila. Llevar cazuelas y sartenes es un error, pero lo que no podrá olvidar es el saco de dormir. Los bastones ayudan a descargar peso y protegen las articulaciones de tobillos y rodillas.

Cuidar el Camino

Es responsabilidad de todos mantener la limpieza del camino utilizando los contenedores y los servicios higiénicos que se encuentran a lo largo del camino o bien en las poblaciones jacobeas. Nunca se debe dejar calzado ni ropa en el recorrido.

Caminar seguro

Protéjase del sol con crema de protección alta. Conviene madrugar para evitar las horas de más calor. En caso de agotamiento por las altas temperaturas, localice un lugar fresco para descansar y beba líquido; un litro de agua con una cucharadita de sal y media de bicarbonato le ayudará a reponer fuerzas.
Cuando camine por la carretera, siempre hágalo por el arcén izquierdo, de frente a la circulación. No conviene caminar de noche, pero si lo hace, no olvide usar reflectantes.

                                             ¡Buen camino peregrino!

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