Skip navigation and go to Contents

Carrusel de imágenes presentando Navarra

Historias premiadas

Hay que volver

En Semana Santa de 2007 decidimos premiarnos con un viajecillo. Destino: Navarra. Concretamente el Pirineo Navarro. Hotelito rural en pueblecito estupendo, botas adecuadas y muchas ganas.

Salimos el jueves tempranito de Madrid y, de camino, paramos en Estella. Nos dirigimos a la Oficina de Turismo y pusimos nuestro entusiasmo en manos de un guía. Cualquier sitio merecía la pena: La iglesia de San Pedro de la Rúa (una auténtica joya tanto en continente como en contenido), la iglesia del Santo Sepulcro, el Palacio del Gobernador, el puente romano (el más largo del mundo... ya que si te pones en un extremo no alcanzas a ver el otro...), el restaurado palacio de los Reyes de Navarra, la iglesia de San Miguel... Lugar de paso para peregrinos, sus calles y su ambiente invitan a una sonrisa. A propósito de peregrinos: en el monasterio de Irache, hay una fuente en la que pueden saciar su sed con agua... o con vino!

El viernes fuimos a conocer la Selva de Irati. Entramos por Ochagavía, donde hay que pararse un momento, respirar hondo, acercarse a la orilla del río y contemplar el entorno. Pensábamos hacer una “rutica” de unos 2 Km. ("El paseo de los sentidos") pero nos confundimos, tomamos otro camino y acabamos dando la vuelta al embalse de Irabia (10 Km.). Nunca he estado más encantada de haberme confundido… De vuelta paramos en Roncesvalles y visitamos la colegiata. Un descansito con los Pirineos vigilando el barro de nuestras botas antes de volver al hotel.

El sábado hicimos algunas visitas interesantes: al valle del Roncal donde, por supuesto, adquirimos un queso suculento. A la fábrica de Armas de Orbaiceta, donde el río parecía querer demostrar quién manda...

Hay mucho más... como senderista, peregrino, fotógrafo, turista, enólogo... Hay que volver.