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05 Jun 14

El Monasterio de Leyre acogió la entrega de los premios Príncipe de Viana

Sus Altezas Reales, los Príncipes de Asturias y de Viana Felipe y Letizia asistieron ayer al primer acto público que protagonizan ambos desde el anuncio de abdicación del Rey en la Comunidad Foral. Los Príncipes de Asturias y de Viana presidieron en el Monasterio de San Salvador de Leyre el acto de entrega del Premio “Príncipe de Viana” de la Cultura 2014, concedido por el Gobierno de Navarra, y que en esta edición ha recaído en el historiador capuchino Tarsicio de Azcona (de nombre civil Jesús Morrás Santamaría).



El Monasterio de Leyre ha acogido la mayor parte de las entregas del premio Príncipe de Viana. En esta ocasión, con la singularidad de la presencia Real. En efecto, la asistencia de los Príncipes generó una gran expectación y afluencia tanto de público como de medios de comunicación de toda España.

"Esta es sin duda una cita muy anhelada y muy querida, pero es evidente que el día de hoy tiene una significación especial con permiso del padre Tarsicio. Después de que Su Majestad anunciara este lunes la abdicación del trono, las circunstancias llevan a que mis primeras palabras tras su anuncio sean en esta comunidad. Permitidme que me limite a reiterar mi empeño y convicción de dedicar todas mis fuerzas con esperanza e ilusión a la tarea apasionante de seguir sirviendo a los españoles", expresó Don Felipe.

Además, el Príncipe reiteró su agradecimiento por la hospitalidad del pueblo navarro. "Nos alegra de corazón venir a Navarra, especialmente para participar en estos actos que resaltan la cultura como un activo, como motor esencial, como distintivo de una época en la que cada generación aporta lo mejor de sí misma para mayor conocimiento y disfrute de generaciones venideras", continuó el Príncipe.

En este contexto, la Presidenta de Navarra, Yolanda Barcina, definió al premiado, Tarsicio de Azcona, como “una figura clave para entender y comprender la complejidad de nuestra rica y extensa historia, especialmente para descifrar uno de los procesos más importantes como fue la conquista de Navarra en 1512 y su posterior anexión e incorporación a la monarquía hispánica”.

La Presidenta de Navarra también dirigió unas palabras a los Príncipes de Asturias y de Viana -ante su próxima proclamación como Reyes de España-, a quienes ha deseado “el máximo acierto, audacia y templanza para que la monarquía vuelva a contribuir a reforzar la convivencia, el bienestar y el progreso de los españoles”.

Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias y de Viana participaron luego del tradicional Homenaje a los Reyes de Navarra, que tuvo lugar en la Iglesia del Monasterio San Salvador de Leyre.
 
A continuación a la entrega del premio, se dio lugar al homenaje a los Reyes de Navarra, con la homilía del arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Francisco Pérez González, y un breve acto religioso. El arzobispo tuvo palabras para los Príncipes de Asturias y de Viana, ante su inminente proclamación como reyes, y les ha recordado que el "servicio a la unidad y al bien común" constituirá una de sus principales preocupaciones, servicio para el que se requiere compromiso y generosidad.

Sobre el Monasterio de Leyre

Este monasterio, uno de los monumentos símbolo de la Comunidad Foral, se encuentra ubicado al pie de la sierra de la que toma el nombre, a 50 kilómetros de Pamplona y a 16 kilómetros de Sangüesa. Destaca por acoger magníficos tesoros como la cripta del siglo XI, la bóveda gótica o la "Porta Speciosa", un perfecto pórtico románico del siglo XII.

El bello entorno natural que acompaña al monasterio de Leyre explica que a lo largo de su historia haya sido refugio de reyes y obispos, icono de Navarra y escenario de celebraciones oficiales. Buscando la vecindad de la montaña, el monasterio se construyó en la falda de la sierra del mismo nombre, en un lugar apartado, mirador abierto hacia picos cercanos y lejanas cadenas montañosas, naturaleza embellecida por el agua de tonos verdes y azules del cercano embalse de Yesa.

Sus orígenes se remontan a la baja Edad Media, pero fue incendiado por los musulmanes en el siglo X y el rey Sancho García encargó su reconstrucción en 1020. Sus sólidos muros son testigos de mil y una historias como la de dos hermanas cristianas que fueron decapitadas por no abrazar el credo musulmán, y cuyos restos se guardan en una arqueta de marfil que se exhibe en el Museo de Navarra. O la leyenda de San Virila, el abad que quedó extasiado durante 300 años al oír cantar un pajarillo cerca del monasterio, lugar del que mana la fuente de San Virila.

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