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17 Feb 14

Navarra forma parte de la Red de Villas Romanas de Hispania

Una oportunidad de producto sostenible y de calidad para la Comunidad Foral. Quienes visitan Navarra sea cual sea la época del año, tienen opciones para todos los gustos. Ahora, se ha puesto en marcha la Red de Villas Romanas de Hispania, en la que se ha incluido como uno de los destinos destacados la villa romana de las Musas, en Arellano.




La arquitectura romana que se conserva como acueductos, calzadas, puentes, torres o villas son algunos de los atractivos turísticos que ofrece la Comunidad Foral.

Las villas romanas eran lujosas residencias rurales, modelos de asentamiento y ocupación de zonas rurales que nos han dejado un patrimonio arqueológico formidable. Esta nueva Red constituye un proyecto pionero e innovador de turismo arqueológico que abarca todo el territorio nacional y que hará especial hincapié en el uso de las nuevas tecnologías aplicadas al turismo.

La Red de Villas Romanas de Hispania se constituyó en enero de este año en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) en Madrid. Varios responsables de ayuntamientos, comunidades autónomas y diputaciones se reunieron para crear esta red cuyo objetivo es convertir los recursos patrimoniales de las villas romanas en un producto homogéneo de calidad y sostenible.

Villa romana de las Musas en Arellano, vino y mitología

La primera villa romana de Navarra en formar parte de la Red de Villas Romanas de Hispania es la de Arellano. Ubicada a 6,5 kilómetros de Estella-Lizarra, en la Zona Media de Navarra, también es conocida como la Villa Romana de las Musas por el pavimento polícromo de teselas adornado con musas acompañadas de maestros que actualmente está expuesto en el Museo Arqueológico Nacional. Ahora ocupa su lugar una réplica del original adaptada a la planta octogonal.

Esta villa nos descubre los secretos de una lujosa residencia de campo construida entre los siglos I y V d. C. y desde la que sus habitantes podían realizar labores agrícolas. Las Musas guarda una estrecha relación con el mundo del vino, de manifiesto en las diferentes estancias: el Torcularium o sala de prensas; el Laci o lagares, donde se almacenaba temporalmente el mosto; el Fumarium, espacio en el que se envejecía el vino de forma artificial a partir de calor y humo; y la Bodega o cella vinaria, destinada a la conservación del vino en grandes tinajas.

Andelos y Liédena

En Navarra también se encuentran otros restos romanos como la villa de Andelos o la de Liédena que también merece la pena visitar. Andelos se ubica también en la Zona Media de la Comunidad Foral, en el término municipal de Mendigorría, cerca de Puente de la Reina y fue la villa más importante del imperio que contaba con un desarrollado sistema de abastecimiento de aguas.

El acceso al yacimiento de los siglos IV-III a.C. se realiza a través del Museo Arqueológico de Andelos. Se visita el cardo o calle porticada para contemplar las bases de los arcos del acueducto que llevaba el agua desde la presa, de 20.000 m3 de capacidad y 150 m de longitud, hasta la ciudad tras recorrer 3,5 kilómetros. También se paseará por la calle principal que acogía la zona residencial y los baños donde se situaban la lavandería-tintorería, la casa del patio porticado con pozo (peristilo), la Casa de Bacus y la fuente. Cabe destacar que el único elemento que se conserva actualmente es la ermita de Nuestra Señora de Andión.

La villa romana de Liédena, por su parte, se encuentra muy cerca de la foz de Lumbier. Restos arqueológicos atestiguan que hubo en el lugar una magna villa rural romana de Liédena (siglos II-IV). Contó con más de 50 dependencias entre las que se incluían un trujal, un lagar, termas, la vivienda señorial y la de los sirvientes. Y todo esto en torno a un patio central. Hoy día los restos de aquella pujanza (mosaicos y diversos hallazgos) se conservan en el museo de Navarra.

La villa romana de Liédena estuvo formada por un peristilo o patio central en torno al cual se organizaban las habitaciones y dependencias. Como elementos propios de una villa agraria contaba con un estanque, trujal, lagar y termas. Fue un verdadero ejemplo de autoabastecimiento: cultivaban cereales, vid, olivo, hacían su pan, su vino y su aceite, tenían su propio ganado... Las habitaciones estuvieron pavimentadas con mosaicos geométricos como muestran los numerosos hallazgos conservados hoy en el Museo de Navarra en Pamplona. En la actualidad el pozo, los muros y la sucesión de losas invitan a retroceder en el tiempo e imaginar cómo vivieron los romanos en Liédena hace miles de años.