
Otoño 2009
Bastiones defensivos y ciudades nacidas al calor de la vertiente aragonesa del Camino de Santiago, escenarios de batallas, leyendas y amoríos, despoblados medievales que contrastan con bellos parajes naturales poco frecuentados por los turistas.
Una ruta que sigue los pasos de los peregrinos a Santiago que desde Somport atraviesan la Navarra media oriental por Yesa y se unen con los que provienen de Orreaga/Roncesvalles en Puente la Reina.
11 de noviembre, Misa en el despoblado de Peña y recordatorio especial al piloto inglés que perdió la vida en la II Guerra Mundial
31 de octubre, Mercado medieval de Aibar
Otoño, Ronda de otoño (teatro, música, folclore y cine)
3 de diciembre, Día de Navarra, festividad de San Francisco Javier. Conciertos y actos diversos para conmemorar el día del patrón de Navarra.
Establecimientos hoteleros ubicados en edificios con encanto como casas solariegas donde se combina perfectamente lo rústico con instalaciones vanguardistas, campings, apartamentos, o casas rurales. Conozca la nutrida oferta de esta ruta a través del buscador de alojamientos de la Zona Media.
No pierda la oportunidad de degustar los productos frescos de las huertas sangüesinas regadas por el río Aragón, jugosas viandas como el cordero o dulces postres como los pasteles de hojaldre. Acceda al buscador de restaurantes de esta zona y elija qué le apetece, cualquier opción será acertada.
Tierras de arraigadas tradiciones donde artesanos de forja, latón o talla de madera continúan con sus oficios ofreciendo al visitante una muestra extraordinaria que regalarse como recuerdo de la ruta. Además, otros productos gastronómicos como las glorias o las pastas de manteca y almendra de Sangüesa o la miel de tomillo, romero o espliego permitirán que conserve el sabor dulce de la ruta de regreso a casa. Acceda al buscador de compras de la ruta.
Monasterio de Leire, remanso de paz: magnífica muestra de la arquitectura monacal de época medieval asentada sobre una balconada de la falda de la sierra de Leire. Monumento Nacional que conserva un interesante triángulo constructivo de estilo románico: una cripta, un túnel y una portada. La cripta del siglo XI compone un bosque de piedra con sus columnas de corta estatura y grandes capiteles. El túnel de San Virila es un pasadizo dorado que evoca la leyenda de este abad. Recuérdela mientras pasea hasta la fuente en la que se quedó ensimismado durante 300 años con el canto de un ruiseñor. La puerta Speciosa es una bella composición del siglo XII profusa en simbología medieval y elementos jacobeos. Franqueando este umbral bíblico, podrá disfrutar del templo abacial y sentir cómo se eriza su vello al son de los cantos gregorianos, los rezos musicales de los monjes benedictinos. [+ info]
Embalse de Yesa, el mar del Pirineo: con una extensión de 10 kilómetros de longitud, este tesoro acuático embellece el paisaje dominado por quejigales, hayedos y pinares. Merece la pena detenerse para poder admirar la grandiosidad de este paraje en las zonas habilitadas para ello, a lo largo de la carretera paralela al pantano: bien a la entrada del camping, bien a la altura del merendero. [+ info]
Sangüesa nocturna: paseo por esta bella ciudad jacobea de rúas paralelas y sabor medieval. A ellas asoman torres y almenas vigilantes recordando el pasado guerrero de “la que nunca faltó”. Al caer la noche, las luces realzan el perfil señorial y aguerrido de esta localidad y su magnífica portada románica de Santa María la Real. [+ info]
Sangüesa monumental: el esplendor de esta ciudad le confirió una extensa nómina de edificios que merecen una visita sin prisa. A cada paso sus calles nos regalan iglesias, palacios y conventos. La mejor manera de disfrutarlos es a través de una visita guiada. Sie7 y Gesartur son las empresas especializadas en desentrañar los misterios y secretos que revelan siglo tras siglo los símbolos tallados de los monumentos sangüesinos. Deje que leyendas, historias y arte tejan en su memoria una huella imborrable. [+ info]
Peña del adiós, un hito en la cañada de los roncaleses: un kilómetro antes de llegar a Javier, a orillas del río Aragón, una senda le guiará por la cañada de los roncaleses –vía pastoril utilizada para conducir el ganado trashumante- hasta el lugar en el que San Francisco Javier se despidió de su pueblo natal. Una placa y una cruz de aluminio recuerdan aquel emotivo momento.
Castillo y molino de Javier: un puente levadizo le introducirá en un mundo de torres, mazmorras, matacanes, troneras y saeteras, y le permitirá conocer el lugar donde nació (1506) y vivió San Francisco Javier. Patrón de Navarra, de las misiones y del turismo en España. Si desean estirar las piernas, existe un sendero que parte desde la explanada del castillo y conduce por un paisaje de árboles frutales hasta las ruinas del molino ojival del siglo XV, a orillas del río Aragón. [+ info]
Paseo por las ruinas medievales de Peña, un despoblado sorprendente: enigmático escenario de románticas historias, una atalaya fortificada que muestra el marcado carácter fronterizo de esta comarca. Un recorrido de una hora le llevará desde la Torre de Peña y hasta este despoblado medieval caracterizado por matacanes, ausencia de vanos y un pasadizo de arcos apuntados. Merece la pena completar el paseo hasta el cementerio. En él descansa el aviador inglés que se estrelló en la localidad el mismo día del patrón, San Martín de Tours, el 11 de noviembre. Cada año se celebra misa para recordarlo.
Cáseda y Gallipienzo: dos localidades construidas como atalayas frente al reino de Aragón. En Cáseda son destacables su bello puente medieval, sus casas blasonadas, su plaza de corte defensivo y la iglesia de Santa María. Dominando el núcleo urbano conserva en su interior el primer retablo que Juan de Anchieta –mejor exponente del Romanismo español- realizó en Navarra. A 3 km. se alza la bella ermita gótica de San Zoilo, cuyo tejado serpentino sorprende al visitante. En cuanto a Gallipienzo, la población se divide en dos cascos, el más nuevo del llano es el más poblado, pero Gallipienzo Viejo es un regalo para los sentidos con sus calles tortuosas con resonancias medievales y sus impresionantes paisajes. Bella postal con el río Aragón regando sus sotos y sus acantilados rocosos perfilando el horizonte.
Aibar, el pueblo de los duendes: como se apoda tradicionalmente a los habitantes de este bastión defensivo, mote popular que asigna extrañas atribuciones a sus vecinos y cuya procedencia se pierde en el tiempo. Aibar, reducto de cruentas cruzadas y capítulos de historia como la batalla entre el Príncipe de Viana y su padre Juan II por la sucesión del trono. Escenario de amoríos como el del rey Sancho III y doña Sancha. Recorriendo este enclave de calles medievales podrá admirar alguno de sus rincones más bellos: la casa de doña Sancha, la plaza de la Virgen, recinto porticado de bellas arcadas donde se conserva una argolla a la que se encadenaba a los blasfemos, o la iglesia de San Pedro, que dominante sobre el cerro conserva en su interior el Cristo del Amparo, gótico de dos metros de altura. Para completar la visita a este bello pueblo encantado, siga la ruta señalizada que le conducirá hasta el pozo de las hiedras junto al robledal de la Bizkaia, un rincón muy coqueto. [+ info]
Foz de Lumbier: buitres leonados sobrevolando el acantilado; bravos escarpes donde nidifican las aves; un río de limpias y frescas aguas que talla en las rocas estrechos y caprichosos pasos; los restos de un puente que, según cuenta la leyenda, fue construido con ayuda del diablo; un punto donde juguetonas corrientes impiden conocer la profundidad exacta del río; dos túneles que antaño atravesó el Irati, primer tren eléctrico de España y que hoy permiten al visitante recorrer el interior de la foz íntegramente; en definitiva, un espacio de naturaleza agreste con “Q” de calidad turística que podrán conocer gracias a un sencillo paseo de 2,6 km. [+ info]
Monreal y su higa: la localidad con su elegante puente medieval es parada de peregrinos jacobeos y estoicos montañeros atraídos por la Higa de Monreal. Un saliente rocoso de la sierra de Alaitz cuya cima regala una formidable panorámica. Si el tiempo acompaña, un itinerario de 7,44 kilómetros le guiará a través de rincones singulares como el barranco de Diablozulo o las ruinas del castillo de Monreal. [+ info]
Olcoz y Eunate, el binomio invertido: en Olcoz encontrará la iglesia de San Miguel. Deténgase y admire su portada. Guarde en su memoria cada detalle ya que en la vecina iglesia de Santa María de Eunate encontrará su réplica invertida. Cuenta la leyenda que un maestro cantero ayudado por brujas, serpientes y conjuros copió la obra de la portada de Eunate, hecha por un gigante. Éste al verla, la lanzó de un golpe hasta Olcoz. Pero Eunate es mucho más, se trata de una de las iglesias más bonitas y sugerentes del Camino de Santiago. Románica del siglo XII es sencilla, original y misteriosa. Un Monumento Nacional cuyos orígenes relacionados con las fuerzas telúricas y los templarios, la hacen más enigmática e insólita. [+ info]